| 9/5/2016 4:19:00 PM

¿Rentabilidad o crecimiento?, esa es la cuestión

Cuando se pregunta a gerentes, miembros de Junta Directiva o incluso a los propietarios de compañía qué prefieren entre rentabilidad o crecimiento, casi de manera automática una gran mayoría diría que ambos, sin embargo, la respuesta no es obvia.

Depende de múltiples variables y elementos a considerar sobre qué es lo que más conviene. A continuación algunas reflexiones sobre la correlación entre los dos conceptos y cómo aplica según el tipo de negocio. 

1. Crecimiento rentable
Crecimiento rentable hace referencia al logro conjunto de las metas de rentabilidad y crecimiento. Es el caso de las empresas que logran el equilibrio entre clientes concentrados y diversificados, con modelos de crecimiento orgánico e inorgánico y con exposición a negocios de alto margen y alto crecimiento. Son empresas con modelos de negocios en el cual se rompe la linealidad entre el nuevo número de clientes y los costos y gastos que se activan para su atención. Muy pocas empresas logran mantener un crecimiento rentable sostenido.
2. Primero el crecimiento luego la rentabilidad
Para ciertas industrias, las empresas de alto crecimiento son a menudo más valiosas que las compañías de crecimiento más lento, sin embargo, esta situación es peligrosa porque crecer a tasas exóticas puede conducir a la compañía a un valle de la muerte. El supercrecimiento con utilidades bajas o nulas induce a las organizaciones a zonas de peligro por falta de liquidez, altos costos fijos y dificultades para operar en el día a día. No poner el foco en la rentabilidad sino en el crecimiento, implica que se requerirá suficiente capital para financiar las operaciones de crecimiento, hasta que lo invertido realmente genere nuevos rendimientos. 
Si bien el crecimiento es una variable más, muchos lo asocian con métricas vanidosas, ya que tratan de impactar y poner el foco en el crecimiento, sin prestar atención a lo que realmente queda “en el banco” después de todo el esfuerzo corporativo. El crecimiento de los ingresos por sí mismo rara vez crea el gran éxito que los empresarios sueñan y peor aún, algunas veces se logran mediante peligrosos endeudamientos, riesgos elevados o incluso sacrificando utilidades.
Estrategias indiscriminadas de crecer solo por crecer han generado serios errores estratégicos con terribles consecuencias financieras. Cuando las organizaciones se obsesionan por crecer excluyendo del análisis otros objetivos como por ejemplo la rentabilidad, terminan compitiendo en mercados donde no tienen las capacidades requeridas para ganar con ventaja y a largo plazo la organización termina perdiendo valor importante.
3. Primero rentabilidad luego el crecimiento
Cuando una compañía se centra en la rentabilidad mediante la limitación de los gastos, puede inducir al estancamiento, condición que no puede mantenerse durante mucho tiempo si se pretende seguir manteniendo el valor e importancia de la empresa en el mercado. Por desgracia, muchas empresas descubren con el tiempo que garantizar la rentabilidad puede ser mucho más difícil de alcanzar los números asociados al crecimiento.
Empresas maduras comprenden que tomar decisiones de abandonar clientes, productos o incluso mercados puede implicar un proceso doloroso de cara al crecimiento, pero que resulta necesario y es casi una práctica sana para salvaguardar la rentabilidad, máxime cuando el objetivo último de toda organización es crear y distribuir valor, las empresas deben cumplir con su capacidad para hacer crecer sus ganancias y no simplemente sus ingresos.
4. Rentabilidad y crecimiento objetivos en conflicto
Cuando se produce progreso en un aspecto, generalmente produce disminución en el otro, pareciera que bajo las condiciones de cierto tipo de modelos de negocio, rentabilidad y crecimiento conviven bajo una relación conflictiva y poco cooperante. Así cuando se fija una tasa de crecimiento, está afectará el resultado del margen y lo que es lo mismo, cuando la organización se esfuerza por lograr cierto nivel de rentabilidad, se verá afectada su capacidad para crecer.
5. Péndulo entre crecimiento y rentabilidad
En mercados de alta dificultad cumplir con los dos objetivos de manera simultánea termina siendo altamente complejo, por lo tanto, hay compañías que se sinceran acerca de sus capacidades y definen estrategias anualizadas permutadas entre crecimiento y rentabilidad, con el fin de concentrar esfuerzos y organizar recursos orientados a lograr un objetivo a la vez. Esta lógica facilita concentrar esfuerzos, pero a costa de perder continuidad de objetivos año tras año.
La rentabilidad y el crecimiento son importantes y necesarios para que una empresa pueda sobrevivir y continúe siendo atractiva para los inversionistas. El desbalance entre estos dos objetivos conduce a una mala asignación de recursos y eventualmente a una situación de vulnerabilidad competitiva por la falta de crecimiento y a una vulnerabilidad financiera por la ausencia de rentabilidad aceptable. El beneficio es clave para la supervivencia financiera básica, mientras que el crecimiento es clave para sacar provecho y éxito a largo plazo.
Por supuesto, la vida sería mucho más fácil si no fuera necesario tener que elegir entre una y otra, pero cada vez más empresas se enfrentan a tener que tomar una decisión por la una, por la otra o innovar para cumplir con las dos. No hay una fórmula mágica para cada organización, todo depende del modelo de negocio, la estrategia, la cultura corporativa, el estilo de liderazgo, el mercado, el valor agregado entregado al cliente, y muchos más elementos. El único secreto que permite el crecimiento rentable y sostenido es el aumento de la ventaja competitiva de la organización.
Oliverio González P.
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