| 10/18/2015 5:00:00 AM

Dame la “c”…de creatividad

A veces tenemos bajones en nuestra capacidad de generar ideas nuevas, soluciones distintas. Como que la creatividad nos abandona. ¿Hay algo que podamos hacer para que regrese?

En nuestra vida laboral y privada constantemente debemos generar soluciones innovadoras para resolver retos existentes o nuevos retos. Necesitamos además plantear planes de acción e implementarlos, lo que requiere toneladas de creatividad.

Pero la verdad es que en muchas ocasiones nos encontramos con pequeños (o grandes) valles donde la ausencia de creatividad domina. Cuando eso pasa, uno no sabe si la “musa” se fue a dar una vueltica corta por el barrio, o se tomó una semana de vacaciones, o decidió auto-concederse un año sabático. Y esta incertidumbre puede generar preocupación, y la preocupación con el tiempo puede transformarse en un pequeño ataque de pánico. 

Pero, hay alguna forma en la que podamos hacer regresar a esta rebelde dama llamada creatividad?

Uno podría pensar que ella puede aparecer por arte de magia, en forma de chispita. Esto fue lo que le pasó al Ingeniero Percy Spencer. En los años cuarenta, él se encontraba trabajando en el desarrollo de unos radares para un laboratorio del MIT. De repente notó que la chocolatina que tenía en el bolsillo del pantalón se le estaba derritiendo. Dos años después Raytheon, la firma donde trabajaba, lanzó al mercado el primer horno microondas. 

Pero la verdad es que esos chispazos no parecieran ser muy comunes. De hecho, en menos del 10% de los artículos científicos más citados durante el siglo XX, los golpes de suerte han jugado un rol relativamente importante. 

La combinación de algo de suerte con otros elementos parece ser la llave para hacer regresar nuestra apreciada creatividad. 

El primero de esos elementos es “estar en la búsqueda”. Cuando uno se encuentra trabajando en algo, la mente está más alerta a cualquier cosa que tenga que ver con el  tema en cuestión y sus implicaciones. Por ejemplo, si un proveedor nos ha incumplido tratamos de encontrar una solución. ¿Aguantar pacientemente y esperar a que aparezca? ¿Presionarlo un poco? ¿Sustituirlo por otro? Puede que el proceso de tratar de encontrar una solución nos genere algo de dolor de estómago, pero el haber identificado el problema y tratar de encontrarle una solución nos exige poner en marcha nuestra creatividad. 

Pero “estar en la búsqueda” no significa que debemos estar obsesionados con encontrar la idea. De hecho, hay evidencia que sugiere que a las personas que sueltan los temas y están un poco distraídas les va mejor que a los más enfocados cuando realizan tareas en las que se requiere creatividad, como por ejemplo resolver juegos de palabras e inventar cosas nuevas.   Posiblemente esto en parte explica por qué los picos en los números de patentes concedidas a Tomás Edison coinciden con momentos en los que estaba trabajando en una mayor diversidad de temas.  

Soy a todas luces una persona abismalmente menor dotada que el señor Edison, pero tener una idea en la cabeza sin estar pegada a ella a mí también me ayuda. Este fue el caso con la columna de hoy. La inspiración para escribir se esfumó. Ahora que lo pienso, lo que hice fue dejar de pensar en la columna y a ocuparme en otras cosas de mi trabajo. Hablé con gente sobre diversos temas…y luego “apareció” el tópico sobre el cual terminé escribiendo: la creatividad.   

Y precisamente esa interacción con otras personas es otro elemento que estimula la creatividad. El rol fundamental de la interacción en la innovación es mencionada con muchísima frecuencia por profesionales en disciplinas tan disímiles como la biomedicina, el desarrollo de software y la composición de música original para contenido audiovisual, al igual que por gerentes en empresas del sector financiero y de consultoría. 

Un físico de hecho me contaba el otro día que está trabajando en proyectos con otros físicos al igual que con médicos, biólogos, ingenieros mecánicos y psicólogos. Le pregunté por qué lo hacía y me dijo: “para salir del dogma”. En otras palabras, la diversidad en formas de pensar aumenta la probabilidad de que alguien asocie varias ideas que anteriormente nadie había conectado. Y a trabajar se dijo en esa innovación!

Hay muchas otras cosas que pueden estimular la creatividad, pero por cuestiones de espacio quisiera mencionar una última que es muy interesante: aprender a hacer algo nuevo. En particular, se ha encontrado que aprender a tocar un instrumento, a meditar, a hablar y escribir un nuevo idioma, y a hacer malabarismos, incrementan la plasticidad del cerebro.  Esto a su vez incrementa nuestra capacidad para aprender otras cosas, adaptarnos, a formar nuevas memorias y, en el fondo, a ser más creativos para hacerle frente a los retos del corto y largo plazo que enfrentamos.  

Así, la combinación de soltar sin dejar de estar alertas, de hablar con otras personas y de aprender cosas nuevas, puede ayudarnos a mantener viva nuestra capacidad para innovar y crear. Y, como dicen en árabe, YALA! 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?