| 5/8/2016 12:30:00 AM

El lucrativo negocio de las máquinas dispensadoras tiene oportunidades en Colombia

Las máquinas dispensadoras, cuyos orígenes se remontan al siglo XIX en Inglaterra, de a poco se popularizan en Colombia gracias a la rentabilidad que brindan a los propietarios y las facilidades que obtienen los usuarios.

Datos revelados por la firma INSSA muestran que el mercado de las máquinas dispensadoras o de ‘vending’ ha crecido a un ritmo del 30% en los últimos seis años en Colombia.

Sin embargo, el mercado aún es pequeño frente al de Europa y Estados Unidos, dado que las máquinas ni siquiera cubren el 30% de las necesidades locales, según lo advierte un informe de la compañía.

Y es que según cálculos de la empresa  con más de 30 años de experiencia en la industria del ‘vending’, en Colombia hay unas 12.000 máquinas dispensadoras, es decir, que hay una por cada 3.900 habitantes.

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En Japón hay por lo menos 5‘080.000 máquinas, lo que significa que hay una dispensadora por cada 25 habitantes, mientras que Estados Unidos tiene una por cada 70 habitantes (4‘640.000), precisa el documento.

Teniendo en cuenta estas cifras se puede afirmar que en Colombia hay una gran oportunidad de expansión para la industria del vending, la cual se popularizó en la década de 1880 con el suministro de tarjetas postales en Londres (Reino Unido).

Años más tarde, en Nueva York (Estados Unidos), la firma de chicles Adams instaló dispensadoras de sus productos en el metro de Nueva York, impulsado la masificación de estos dispositivos.

En este punto, el informe explica que el éxito de esta modalidad de consumo se sustenta en la seguridad que brinda a los usuarios, al ofrecer “mayor higiene, seguridad y sobre todo rapidez”.

Mientras que en el caso de los operarios, el negocio es más que redondo ya que tienen la libertad para administrar su propio tiempo, recuperar su inversión en el corto plazo y actualizar su oferta con base en las tendencias de consumo, concluye.

Un campo por explorar

El gerente general de INSSA, Javier Ossa, manifestó que en los últimos años un gran número de emprendedores colombianos le ha apostado a este modelo de negocio, el cual mueve unos $70.000 millones anuales en el país.

Para incursionar en este mercado se han lanzado como inversionistas, es decir, aquellos que adquieren su propia máquina y la ponen a funcionar sin tener que pagar empleados, ni servicios, ni arriendo.

El negocio también ha tenido acogida en la modalidad de operadores, la cual consiste en rentar la máquina y ofrecer rentabilidades a las personas según el nivel de ventas.

Aunque también se ha vuelto popular arrendar los puntos de venta o espacios libres en centros comerciales, colegios o conjuntos residenciales para que los dueños de las máquinas instalen las dispensadoras.

Los expertos coinciden en que uno de los puntos clave a la hora de instalar estos dispositivos es la ubicación. Por ello, es fundamental analizar el volumen de personas que transitan el lugar, dado que esto aumenta las posibilidades de venta.

También “es importante que el operador de la máquina tenga un amplio conocimiento de los productos que puede vender en las dispensadoras automáticas, para así generar una alta rotación”, explica INSSA.

Y agrega que algunos de sus clientes surten unas tres veces al día las máquinas y obtienen ventas mensuales de más de $18 millones por cada una.

Un gran segmento de los operadores coinciden en que este es un mercado “con gran potencial y oportunidades”, pero son enfáticos al afirmar que las máquinas no logran alcanzar una rentabilidad tan alta como la que menciona INSSA.

El director financiero y logístico de VendPoint, Eliécer García, aclaró que los ingresos que obtienen los operadores no son tan altos pues el 95% de las máquinas del mercado colombiano se abastecen con snacks y bebidas frías.

En el caso de VendPoint los ingresos apenas superan los $2 millones por cada máquina dispensadora, destacó García, quien además subrayó que este negocio requiere de mucha responsabilidad.

Mientras que en el caso de la firma operadora Entremés, los ingresos van desde el $1.500.000 hasta los $8 millones en el mejor de los casos por cada máquina, según lo manifestó su gerente general, Juan Ariza.

Eliécer García lamentó que muchas personas hacen la inversión inicial en una máquina de vending pero al final terminan endeudándose porque no tienen la rigurosidad necesaria.

Y es que unas 10, de las 45 máquinas que actualmente opera la compañía, fueron adquiridas a personas que no les fue nada bien en dicho negocio y perdieron al menos $3 millones de la inversión inicial (en promedio cada una vale alrededor de $20 millones)

Lo que deben saber las personas que van a incursionar en este negocio, según los operadores, es que ha dejado de ser informal y por lo tanto los empresarios deben cumplir con altos estándares de calidad.

Esto incluye no solo el cumplimiento de la normatividad al respecto sino también la conformación de un equipo operativo que garantice un buen servicio. Este en el mejor de los casos deberá componerse por técnicos especializados y personas dedicadas a surtir las máquinas en el tiempo justo.

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