| 6/18/2015 5:00:00 AM

Luis Carlos Sarmiento Angulo. El rey midas

En los últimos 15 años se catapultaron los negocios financieros de Sarmiento Angulo, quien enfrentó una de las crisis más profundas de la economía.

El magnate número 82 del mundo –según la revista Forbes–, con una fortuna estimada en US$13.400 millones, es un hombre de familia, padre de cinco hijos, ingeniero civil de la Universidad Nacional, que trabaja 12 horas al día y disfruta paseando en su cuatrimoto los fines de semana en su finca.

Amigos cercanos aseguran que, a pesar de ser uno de los empresarios más exitosos, sigue manteniendo la sencillez. Nació en Bogotá en 1933 y estudió ingeniería civil en la Universidad Nacional. Su buen desempeño académico le dio la posibilidad a sus 21 años de estudiar en la Universidad de Harvard. Sin embargo, la falta de recursos le impidió realizar este sueño, pero le abrió las puertas para iniciar un próspero negocio de construcción, tanto de obras públicas como de vivienda, en donde comenzó a forjar un emporio.

Marta Lucía Ramírez, quien trabajó a su lado, recuerda jocosamente que, cuando se iba a posesionar como ministra de Defensa, le preguntaron si no temía interactuar con los militares. Ella dijo en broma que ya había “pagado el servicio militar trabajando con Luis Carlos Sarmiento”, en alusión a sus años como asesora jurídica, durante los cuales se contagió del rigor, la disciplina y la mística de su jefe.

Su pensamiento matemático y su gran capacidad de análisis lo llevaron a incursionar, a partir de los 70, en el sector financiero, comprando entidades en problemas o aquellas en las que veía buenas oportunidades, para transformarlas y volverlas eficientes. En 1972 compró por $67 millones el Banco de Occidente, que estaba a punto de ser intervenido por su crisis financiera. Unos meses después participó en la fundación de la Corporación de Ahorro y Vivienda Las Villas y en 1974 de la Corporación de Los Andes. En 1987 compró un paquete accionario en el Banco de Bogotá, que aumentó unos años después, y en 1996 se hizo a una participación mayoritaria en el Banco Popular, hasta entonces del Gobierno. En los 90 incursionó en fondos de pensiones y corporaciones financieras, tras adquirir a través de Corficolombiana a sus rivales Corfiandes, Corfisantander y años después a Corfivalle.

Pero, sin duda, los negocios financieros de Sarmiento Angulo, se catapultaron después de que tuvo que enfrentar una de las crisis más profundas de la economía. De esta situación salió fortalecido y en 2006 arrancó su segunda ola de adquisiciones, con las compras de los bancos Unión Colombiano, Megabanco y de Aliadas. En esta etapa, su hijo Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez ha jugado un papel importante, pues se ha involucrado a fondo en los negocios de la familia, aportando conocimiento y juventud al grupo.

Convertido en el zar de la banca, Luis Carlos Sarmiento creó a finales de los noventa una de las empresas más importantes de su organización: el Grupo Aval.

En la primera mitad de la década del noventa, Sarmiento concentró la actividad constructora en la empresa que se conoce hoy como Construcciones Planificadas y se enfocó en el negocio financiero, hacia donde enfilaría todas sus baterías en los siguientes años.

A mediados de los noventa incursionó, como los grandes grupos económicos del momento, en la telefonía celular, a través de Cocelco (con operación en Medellín y Cali) en la que tuvo como socio inicial a la compañía española Telefónica. En 2000 salió de esta inversión.

La actividad financiera llevó a esta organización a incursionar por primera vez en el extranjero, a través del Banco de Bogotá que adquirió al BAC Credomatic de Centroamérica por US$1.900 millones. El año pasado el Grupo Aval se estrenó en Wall Street, la plaza financiera por excelencia del planeta, al emitir acciones preferenciales por US$1.265 millones.

En las últimas tres décadas, esta organización ha incursionado en otros negocios como la agroindustria, infraestructura, energía, minería y hotelería. Por medio de Corficolombiana maneja una red cercana a 60 empresas, de las cuales algunas son líderes en sus sectores. Con Episol, Corficolombiana, Coviandes y Pisa es uno de los principales inversionistas en infraestructura. En turismo tiene la cadena hotelera Estelar, con 28 establecimientos en Colombia, Perú y Panamá. En el sector energético participa en Promigás –donde se convirtió en uno de los principales accionistas–, en la Empresa de Energía de Bogotá, Gas Natural y Terpel.

Esta organización realizó una jugada sorpresiva en 2012, cuando adquirió el diario El Tiempo. Aunque los medios nunca estuvieron en sus planes en el pasado, Sarmiento ha mostrado que no está dispuesto a dejar pasar las oportunidades.

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