| 6/2/2014 12:30:00 PM

Beneficios de la Nueva Esperanza de EPM

Con la expedición de la segunda de las licencias ambientales requeridas para la construcción del proyecto de transmisión de energía eléctrica Nueva Esperanza, se despeja el panorama para el abastecimiento energético de la región Centro Oriental del país.

EPM se declaró muy optimista al respecto, pero debe esperar a que el trámite de la licencia se complete y quede en firme, de tal modo que se tenga vía libre para avanzar con esta parte del proyecto.

El Gerente General de EPM y líder del Grupo EPM, Juan Esteban Calle Restrepo, explicó que la empresa fue notificada en la tarde de este miércoles 28 de mayo por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) del otorgamiento de la licencia ambiental para la línea de transmisión energía a 500.000 voltios que desarrolla la entidad en el departamento de Cundinamarca. “Esta noticia nos llena de alegría, por nosotros, y por los más de 12 millones de colombianos que se beneficiarán con el proyecto. Estamos preparados para agilizar los cronogramas y tener la obra lista para finales de 2015, pero debemos esperar a que la licencia quede en firme para poder avanzar”, indicó el directivo.

Calle Restrepo confirmó que el equipo de profesionales de EPM al servicio del proyecto adelantará a partir de hoy la evaluación de la licencia, con el fin de verificar si efectivamente contribuye a viabilizar el proyecto y cuantificar los compromisos derivados de su aceptación. Aunque esta licencia representa un logro trascendental para el proyecto, se requiere ahora sumar esfuerzos de distintas instancias para llevarlo a buen término en los plazos previstos.

“Con Nueva Esperanza asumimos un gran compromiso con el país, y queremos cumplirlo con toda nuestra experiencia y nuestra responsabilidad. Pero necesitamos todo el apoyo institucional de las autoridades nacionales, regionales y municipales para sacarlo adelante”, agregó el Gerente General de EPM.

Así será Nueva Esperanza

El proyecto de transmisión de energía eléctrica Nueva Esperanza fue concebido por la Unidad de Planeación Minera Energética (UPME) para aumentar la capacidad de transporte de energía y la confiabilidad del sistema eléctrico en la zona Centro Oriental del país (Cundinamarca-Bogotá, Meta, Guaviare y norte del Tolima) y beneficiar a más de 12 millones de colombianos. Es uno de los Proyectos de Interés Nacional Estratégico (PINES) priorizados por el Gobierno Nacional.

Básicamente consiste en la construcción de una subestación de energía en el sector Canoas, del municipio de Soacha, Cundinamarca, interconectada mediante una línea a 230.000 voltios con la subestación el Guavio (propiedad de la EEB, situada en el municipio de Ubalá), y una línea a 500.000 voltios con la subestación Bacatá (situada el municipio de Tenjo, propiedad de ISA-Hoy Intercolombia).

El proyecto fue adjudicado a EPM en abril de 2010 y debía entrar en operación en agosto de 2012. El Ministerio de Minas y Energía lo ha aplazado en dos ocasiones: la primera para el 22 de noviembre de 2013 por demoras en el proceso de licenciamiento ambiental, y la segunda para el 10 de mayo de 2015, debido al hallazgo arqueológico excepcional en el lote donde se construirá la subestación.

El trámite de licenciamiento ambiental

Aunque se trata de un solo proyecto, para Nueva Esperanza se solicitaron dos licencias ambientales: una para las líneas a 230.000 voltios y la subestación Nueva Esperanza, y otra para la línea de 500.000 voltios.

El proceso de licenciamiento se inició con la presentación oportuna de los estudios de Diagnóstico Ambiental de Alternativas (DAA) y EPM cumplió con los diferentes plazos para la entrega de información y estudios. A finales de diciembre de 2013 se expidió la licencia para las líneas a 230.000 voltios y la subestación, licencia que quedó en firme en enero de 2014. Para la licencia de la línea de 500.000 voltios, recientemente otorgada, la ANLA debió decidir entre dos alternativas de trazado. Esta línea recorrerá un trayecto de 45.54 km y cruzará por 7 municipios y 26 veredas de Cundinamarca.

Avance del proyecto en la línea a 230.000 voltios

Según los cronogramas del proyecto, EPM adelantó las contrataciones para construir la subestación y las líneas (torres, transformadores y herrajes, entre otros), y cumplir con la entrada del proyecto en el plazo previsto inicialmente. La mayor parte de estos materiales y equipos están dispuestos en la zona del proyecto.

Pese a la incertidumbre con la licencia ambiental de la línea a 500.000 voltios, y respetando su compromiso con el país, EPM tomó la decisión de avanzar con la construcción de las líneas a 230.000 voltios y de la subestación. Para ello, con la Unión Temporal Nueva Esperanza, integrada por las firmas Eléctricas de Medellín Ingeniería y Servicios, Unión Eléctrica S.A. e Instelec S.A., realiza las actividades previas para iniciar las obras en la zona del Guavio (municipios de: Ubalá, Gachalá, Gama y Junín).

Entre ellas está la socialización de la licencia y del plan de manejo ambiental en 68 veredas de los 14 municipios y dos localidades de Bogotá por los que cruzan, como paso previo para la construcción. Esta socialización se realiza con las administraciones municipales (alcaldes, miembros de gabinete, concejales y personeros) y con las comunidades en las veredas del área de influencia directa. Adicionalmente, avanza con la concertación de predios y servidumbres en las 68 veredas y dos localidades por las que cruza la línea, en su trayecto de 148,1 kilómetros.

Hallazgo arqueológico

En el lote de la subestación Nueva Esperanza, situado en el municipio de Soacha y compartido por EPM y Codensa, se encuentra el hallazgo arqueológico más importante del altiplano cundiboyacense, y es además la excavación arqueológica más grande (en términos de área), que se realiza hoy en Colombia. En las fuentes etnohistóricas no existe referencia alguna a este sitio, razón por la cual no se conocía su potencial.

Se trata de un lugar multi-componente, con áreas domésticas, de enterramiento, actividades comunales y ceremoniales. En él se identificaron ocupaciones humanas desde el año 900 a.C. hasta la llegada de los españoles, rastros de estructuras comunales, ceremoniales y funerarias, al parecer pertenecientes a diferentes períodos, pero no hay edificaciones o monumentos que requieran conservación en el sitio, por lo cual lo importante es el contexto y la información que se obtiene del lugar.

Como un aporte al conocimiento del patrimonio cultural en esta región del país, EPM está invirtiendo USD6 millones en el rescate arqueológico de Nueva Esperanza. El rescate se efectúa con toda la técnica y el cuidado posibles, con el acompañamiento del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICAHN), para que el país conozca esta parte tan remota de su pasado cultural. En este momento 45 arqueólogos y 120 obreros trabajan en el terreno. Se prevé finalizar este rescate en octubre de 2014, pues no compromete la entrada en servicio del proyecto para la fecha requerida.
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