| 6/1/2013 9:40:00 AM

Impacto de El Quimbo es más que eléctrico

La hidroeléctrica que Endesa construye en el sur del país obligará a reubicar a más de 3.000 personas que ya han comenzado nuevos proyectos productivos.

La represa de El Quimbo, que se construye en el municipio de Gigante, en el departamento sureño del Huila, prevé la inundación de 8.586 hectáreas de tierra y cuando esté terminada, en 2014, tendrá una capacidad instalada de 400 megavatios (MW).

Los afectados se dividen en un primer grupo de 1.764 personas que son los propietarios y a los que Endesa compensará con vivienda y tierras, y un segundo, de 1.272 integrantes, que aunque no residen en el área inundable trabajan en ella y a quienes la multinacional está ofreciendo capacitación y ayudas para la creación de proyectos productivos.

De este último grupo, el de los no residentes, la empresa ya ha compensado a 1.224 personas, más del 95 % del total, que han recibido o están recibiendo un curso de seis meses de capacitación para poner en marcha proyectos productivos.

Uno de ellos es Diego Fernando Benítez, un campesino que hasta hace unos meses trabajaba de asalariado en una finca de su familia en el área inundable y ahora tiene alquiladas tres hectáreas en las que cultiva papaya y cholupas (passiflora maliformis) y en las que trabaja una decena de campesinos.

"Antes ganaba unos 800.000 pesos (unos 420 dólares) al mes, ¡ahora gano mucho más!", explicó Benítez a Efe, mientras degustaba un jugo de sus cholupas recién recogidas.

Su sueño es prosperar, poder comprar unas hectáreas y darle a sus hijos educación para que también prosperen, el sueño de todos los colombianos que viven en el campo.

Benítez abrió las puertas de su finca a un grupo de periodistas que visitaron el proyecto del Quimbo de la mano del director general de Endesa en Colombia, Lucio Rubio, y de otros responsables del proyecto.

A pocos metros de estos cultivos, al otro lado de la carretera que va de Gigante a Neiva, hay catorce cabezas de ganado que Carlos Artunduaga, otro de los beneficiarios, compró con el subsidio de Endesa y que desde enero ya han criado cuatro terneros.

"Yo aspiro en tres o cuatro años a tener todo esto lleno de reses para poder venderlas y vivir de esto", explicó ilusionado a Efe el campesino.

El otro grupo es el de los propietarios, que aún viven en las cinco comunidades que dentro de unos meses estarán bajo el agua: La Escalereta, San Jose de Belén, El Balseadero, Veracruz y Rioloro.

Endesa ya ha adquirido las tierras en las que va a reubicar estas comunidades y prevé iniciar la construcción de las viviendas en julio de este año, para empezar el llenado de la represa de aquí a unos doce meses.

En total, la empresa invertirá en el proyecto social vinculado al Quimbo unos 143 millones de dólares, el 17 % del presupuesto, que asciende a 837 millones de dólares, aunque Rubio reconoció que seguramente aumentará.

La ocupación de algunas de esas tierras por parte de los opositores al proyecto retrasa la construcción de las viviendas, igual que en su día demoró las obras de desvío del río Magdalena, que llenará la represa a finales de 2014.

El Quimbo será la segunda mayor central hidroeléctrica en Sudamérica, después de la binacional de Itaipú, en la frontera entre Brasil y Paraguay.

La hidroeléctrica tendrá una generación media de 2.216 gigavatios hora (GWh) al año y abastecerá de energía al 8 % de la población colombiana, por lo que forma parte de los planes de desarrollo económico del Gobierno.

Unos 2.000 obreros trabajan día y noche en las obras de la represa, que ya alcanzan el 43 % del proyecto y, según la multinacional, cumple con los plazos estipulados. 

EFE
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