| 7/9/2014 7:00:00 AM

El inventor de las papas con sabor a pollo

Su nombre es Carlos Eduardo Silva. Tiene 89 años y nació en el municipio de Anapoima en Cundinamarca. En 2014, la empresa que creó, Super Ricas, cumple sus primeros 50 años.

Un día cualquiera en los años sesenta caminaba por las calles de Bogotá, a donde llegó para trabajar y estudiar al mismo tiempo. Sus ojos veían en el piso pequeñas bolsas de la marca Moraga chips y de repente, a su inquieta mente vino un pensamiento “si botan tantas bolsas vacías de papas fritas, es porque debe ser un buen negocio”. 

Y realmente lo es. En 2013 Comestibles Ricos, razón social de la empresa que creó Carlos Eduardo Silva, vendió $114.399 millones y registró una utilidad neta $2.314 millones. 

La compañía se ha mantenido vigente y firme frente a la dura competencia de la gigante Frito-Lay Colombia. Comestibles Ricos es la tercera empresa nacional de snacks por sus ventas y su participación en el mercado, donde se concentra cerca del 50% del mercado nacional. La firma, que está ubicada en el sector de Fontibón en Bogotá, les ha dado trabajo a más de 1.500 empleados.

La idea de fundar una empresa de pasabocas se empezó a estructurar en su tesis para graduarse como administrador de empresas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y en 1964, se hizo realidad de la mano de su socio fundador, Raúl Suescún.

En el primer año de inicio de la fábrica que, inicialmente solo producía papas fritas, se celebró por partida doble: en un local de la casa donde vivía, en el barrio Rionegro, en Bogotá, festejaron el primer aniversario de creación de Super Ricas y también su graduación de la universidad. 

Después, Carlos Eduardo Silva, director general de la empresa, hizo una especialización en economía industrial y recursos humanos; más adelante un posgrado en Alta Gerencia de la Universidad de los Andes; y luego, realizó otro en desarrollo de personal y solución de conflictos de orden laboral. 

El toque secreto
Ser el imperio de los snacks colombianos se logró gracias a la innovación de la compañía. Desde sus inicios se destacó por su ingenio y tecnología y estas fueron las claves del éxito. La compañía ha sido pionera en diferentes aspectos. Fueron los primeros en usar una peladora de papa automática que estaba en desuso en Paz del Rio y que Don Carlos Silva adaptó con sus ingenieros para poner en marcha. 

Así mismo, el empresario revolucionó la distribución de sus productos con la compra de un chasis de un Ford 54, que con la ayuda de sus empleados, se convirtió en el primer carro distribuidor de Super Ricas, y luego vinieron los triciclos rojos para llegar a todas las tiendas de barrio, disparando así las ventas. A los conductores de los triciclos los llamó “el ejército de los ministros plenipotenciarios y embajadores del servicio al cliente”. 

Igualmente, le dio vida al famoso Todo Rico y para ello, mandó a fabricar una máquina especial que fuera capaz de empacar los tres ingredientes en una sola bolsa y que no existía en el mundo. Lo mismo sucedió con un aparato automatizado que quería para que cortara los platanitos de cierta forma y los fritará sin sufrir quemaduras. 

A estas expresiones de creatividad se le añade una más, y la más representativa para la compañía: las papas con sabor a pollo. Cuenta la historia que cuando los asaderos se pusieron de moda en Bogotá, eran lugares de lujo, y pensando en llevar el sabor del pollo asado a todas las personas, decidió buscar la manera de ponerles ese gustillo a las papas fritas. Lo logró y así se quedó para siempre en la mente de los colombianos.
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