| 5/22/2016 12:01:00 AM

¿Por qué los videojuegos le dan un segundo aire al mercado publicitario?

Varias de las compañías más grandes del mundo han identificado el poder que tienen los videojuegos móviles para conectarse emocionalmente con sus usuarios y darle una mayor exposición a su marca.

Esta tendencia ha ganado protagonismo por cuenta de los cambios en las tendencias de consumo y la penetración de los dispositivos móviles en regiones como América Latina, en donde el 47% de la población tiene acceso a internet.

La industria de los videojuegos móviles se ha volcado al desarrollo de campañas publicitarias para las marcas, que van desde el diseño de títulos propios hasta la presentación de cortinillas y la promoción de eventos en sus plataformas. 

Una de las empresas que más le apuestan a ese negocio es la francesa Gameloft, la cual ha realizado más de 700 campañas publicitarias para marcas como Coca-Cola, Ford, Kellogg’s y Gillette en unos 40 países del mundo.

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Con una audiencia mensual de más de 173 millones de jugadores únicos e ingresos superiores a los 230 millones de euros anuales, Gameloft se consolida como una plataforma de exposición para aquellas marcas que le quieren apuntar a la nueva generación de consumidores.

Es así, que los anticuados anuncios dicen adiós para dar paso a videojuegos que reúnen los elementos icónicos de cada una de las marcas en formatos sencillos y entretenidos.

Sin embargo, el origen de esta tendencia publicitaria se remonta años atrás cuando PlayStation One trajo al mercado videojuegos como Pepsiman (1999) de la mano de la firma Kindle Imagine Develop.

Dicho título conjugaba el entretenimiento con una audaz estrategia publicitaria para la marca Pepsico, que posteriormente inspiraría a otros desarrolladores para crear videojuegos basados en productos como Hot Wheels (2001).

Sin embargo, en aquel entonces el mensaje no tenía tanta fuerza como lo podría llegar a tener ahora gracias al poder del internet, y en especial, de los teléfonos inteligentes y las ‘apps’ móviles.

Ahora este tipo de contenidos se han masificado gracias a la gran recepción que han tenido por parte de los usuarios de ‘smartphones’. Muestra de ello es que ese segmento de la población destina entre 2 y 4 horas en promedio a esa actividad cada día.

De hecho, el director ejecutivo de Gameloft para Colombia y Ecuador, Alejandro Lombana, estima que el 85% de las descargas del App Store en América Latina la generan los videojuegos.

Lo mejor es que los consumidores de dicho contenidos se distribuyen equitativamente en diversos segmentos. En el caso del género, por ejemplo, cabe destacar que el 56% de los usuarios de videjuegos móviles son mujeres y 44% son hombres.

Las marcas, según Lombana, están cada vez más interesadas en pautar de esta manera porque los medios de comunicación tradicionales han perdido protagonismo frente a los nuevos canales de consumo.

Además, los videojuegos tienen la facultad de conectar las emociones de los usuarios y las experiencias, lo cual aumenta las posibilidades de que se genere empatía con determinado producto o servicio.

“Cuando recibes un mensaje publicitario mientras estás jugando tu actitud mental es completamente distinta  (…) estás más abierto a recibir este tipo de mensajes y por ende el impacto es muchísimo mayor”, argumentó Alejandro Lombana.

El directivo destacó que una de las ventajas que ofrece esta modalidad es la de combinar herramientas de análisis de datos para saber con qué tipo de usuario está interactuando determinada marca.

La edad, el momento exacto en el que se conecta y las preferencias a la hora de jugar, son solo algunos de los datos que pueden contribuir para enfocar la estrategia publicitaria de acuerdo al perfil de las personas.

Finalmente, Lombana explicó que el desarrollo de un videojuego móvil para una compañía es mucho más económico que un título tradicional, cuyo costo ronda entre los US$2 y US$3 millones. Aunque el ejecutivo especificó que el valor de cada uno depende de las necesidades de los clientes, estima que el promedio por cada producción es de unos US$15.000 a US$20.000. 

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