Revista Dinero

Un adecuado envase reduce las pérdidas de productos por magullamiento generando mayor disponibilidad de materias primas.

| 6/15/2013 7:00:00 AM

Envases, el dolor de cabeza de los exportadores

Por la falta de cumplimiento de la reglamentación internacional, los contenedores de empresas exportadoras han terminado devueltos generando pérdidas millonarias.

Cientos de exportadores colombianos, pertenecientes al sector de los alimentos, están viviendo un proceso complejo para desarrollar todo el sistema que les permita cumplir con las exigencias sanitarias y fitosanitarias de Estados Unidos en el marco del TLC, firmado hace un año. 

“Estos parámetros son tan altos que están impidiendo que los productos nacionales puedan llegar a EEUU, mientras que a Colombia si están llegando los alimentos enviados desde allá, gracias a todas las condiciones y los subsidios otorgados para su exportación” asegura Ismael Povea Garcerant, docente investigador del programa de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de La Salle.

Y aunque en Colombia, los envases deben cumplir con aspectos legales y normativos que están constituidos en la resolución 5109 de 2005, la cual establece las pautas que debe seguir la industria alimenticia para que el producto conserve todas sus características organolépticas y los alimentos estén protegidos del ataque de microorganismos. Las diferencias con las leyes norteamericanas son abismales. 

“Es sorprendente que a pesar de que todos sabemos la relevancia del envase como factor decisivo en la compra porque es la carta de presentación de un producto, ya que el consumidor tiene su primer encuentro con el producto a partir de su apariencia, la industria no tomó las medidas necesarias y hoy están solucionando el problema sobre la marcha, me atrevería a decir que buena parte del problema radica en que esa decisiones se las dejan a profesionales con perfil no idóneo, en lugar de contar con un ingeniero de alimentos”, añade Povea Garcerant.

Existen casos en empresas colombianas que han exportado sus productos, pero por la falta de cumplimiento de la reglamentación internacional, los contenedores han terminado devueltos generando pérdidas millonarias.

La situación es tan compleja que por ejemplo: “hay una norma que establece los límites de sustancias migrantes de envasados y en Colombia existen solo dos laboratorios que hacen ese tipo de pruebas y   cuentan con acreditación para prestar ese servicio, ni siquiera el INVIMA que regula todo el sector de alimentos y medicamentos, cuenta aún con los equipos para realizarlas”.

Povea Garcerant señala como ejemplo a Chile, “este país Suramericano exporta sus productos en sistemas internacionalmente aceptados como es el caso de la caja de cartón tipo Plaform lo que le ofrece amplia protección, maximización del espacio en contenedor, mínimas pérdidas de producto, mayor calidad, buena presentación, rendimiento y por consiguiente mejor precio y rentabilidad”.

Competitividad

“Si Colombia no se pone a tono con todas las normas y exigencias internacionales que estos países pidiendo, la competitividad de los productos nacionales será totalmente nula. No seremos competitivos en el mercado local, ni en el extranjero, pero si recibiremos productos de otras partes del mundo”, afirma el docente investigador de La Salle.

En países como Estados Unidos y la Unión Europea las pérdidas pos cosecha de los frutos es en promedio del 2%, mientras que en los países en desarrollo es de un 40% al 50%. Un estudio adelantado por el Centro Tecnológico del Envase, Embalaje y Transporte –Cenpack-, en el año 2000, evidenció que las pérdidas en el tomate y el lulo son cercanas al 45% de lo cosechado. 

Gracias a los sistemas de envasado y de distribución, “estos países tienen una mayor competitividad con sus productos en los mercados internacionales, a diferencia de Colombia donde uno puede ver en los supermercados que las frutas son mucho mejores o nutritivas, pero el consumidor se inclina por otros productos por la presentación final” explica Povea Garcerant.

Materiales básicos

Plásticos, metálicos, cartón, papel, madera y vidrio y un séptimo que se obtiene de la mezcla de dos o más de los materiales anteriormente mencionados, que son conocidos como los envases complejos, son los materiales más comunes usados en los empaques de los alimentos.

Un adecuado envase reduce las pérdidas de productos por magullamiento generando mayor disponibilidad de materias primas y un precio más estable del producto.
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