| 4/22/2014 6:55:00 AM

Los miedos que reprimen el teletrabajo

En el país la adopción de este modelo de trabajo por parte de las empresas tiene un rezago importante al evaluar los avances a nivel mundial.

Las bondades del trabajo virtual a distancia están supeditadas al grado de apropiación de las TIC tanto de las empresas como de los trabajadores. La razón es que, a diferencia del trabajo  domiciliario, el teletrabajo implica necesariamente el uso de estos instrumentos.

En consecuencia, las empresas deben incurrir en altas inversiones iniciales en tecnología de modo que sea posible garantizar la provisión de plataformas virtuales que permitan una adecuada coordinación de labores, mientras que los trabajadores deben contar con los conocimientos suficientes para hacer uso de ellas de forma eficiente.

Así lo destaca un estudio elaborado por la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT) y Fedesarrollo, que destaca que la familiarización por parte de los agentes corporativos con estas herramientas es la base para el adecuado funcionamiento de este esquema de contratación pues, de lo contrario, su implementación puede conducir a la materialización de riesgos tales como la deslocalización de los empleados y los problemas de supervisión que ello acarrea; la pérdida de confidencialidad de la información; o la falta de comunicación entre los teletrabajadores, aspecto que puede afectar nocivamente su curva de aprendizaje.

De hecho, en Singapur se encontró evidencia de que tales son los problemas más generalizados en individuos y empresas que han implementado el teletrabajo sin correcta apropiación de las TIC.

El teletrabajo es un fenómeno reciente en el país. De hecho, aunque el marco institucional que regula su aplicación empezó a forjarse a partir de la Ley 1221 de 2008, el Decreto 0884 de 2012, que la reglamenta, tiene menos de dos años de antigüedad, lo que explica la razón por la cual de cada diez empresas tan solo tres conocen esta figura de contratación.

Por tanto, en la investigación no resulta sorprendente que la penetración en las empresas sea de apenas 9%, ni que la cantidad de teletrabajadores en el país sea inferior a 35.000, representando menos del 0,2% de los ocupados en Colombia, cifra menor que la evidenciada por EE.UU. (13%) o la Unión Europea (4,6%) a comienzos de siglo.

Sin embargo, al teletrabajo se le augura un futuro muy favorable, lo que se sustenta tanto en las perspectivas de los empresarios que empiezan a conocerlo, como en la percepción de quienes ya han experimentado sus bondades.

En primera instancia, 9 de cada 10 empresas en Colombia percibe al teletrabajo como una modalidad de contratación viable. Además, 3 de cada 10 empresas que desconocen las ventajas de esta modalidad reportan que estarían dispuestas a adoptarla, cifra que se duplica una vez el directivo es instruido sobre las virtudes derivadas de la misma.

Finalmente, cuando se tiene en cuenta a las empresas con al menos un teletrabajador, el 70% de las mismas ha percibido beneficios económicos, principalmente asociados a menores costos fijos de equipamiento de oficina y aumentos en la productividad de sus empleados.

Ahora bien, existen retos que, de no ser superados, pueden imponer techo al aprovechamiento de las ventajas deriva das del teletrabajo. En términos agregados, los principales obstáculos para aumentar la penetración del teletrabajo en el país son las fuertes limitaciones tecnológicas en las empresas y la alta aversión al cambio heredada de los esquemas organizacionales tradicionales.

Como se detallará más adelante, estos dos factores se encuentran íntimamente relacionados y, de hecho, son el reflejo de un fuerte rezago que existe en términos de alfabetización digital en el país.

Aunque el estudio de levantamiento de la línea base se realizó a mediados de 2012, cuando los enormes avances que logró el Gobierno en términos de difusión de internet y otras herramientas TIC aún no se habían materializado del todo, lo cierto es que en términos de apropiación de dichos instrumentos es muy poco lo que se ha avanzado por lo que el análisis permanece vigente.

En consecuencia, resulta importante caracterizar el nivel de penetración del trabajo virtual no presencial así como los beneficios percibidos por las empresas dependiendo del sector económico en que se desempeñan, el tamaño de las organizaciones y la ciudad en la que operan, de manera que al momento de esclarecer los obstáculos existentes para su difusión y aprovechamiento sea posible establecer recomendaciones de política focalizadas que tengan en cuenta las características idiosincráticas de cada segmento empresarial.
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