| 9/24/2015 5:00:00 AM

El tecnoestrés, la enfermedad del futuro que afecta la salud y productividad de los empleados

La tecnología se ha convertido en uno de los principales motores del desarrollo económico de los países; sin embargo, el uso excesivo de esta herramienta ha dado origen al surgimiento de nuevas patologías que afectan el rendimiento y el bienestar de los empleados.

El tecnoestrés, un trastorno psicológico que afecta a las personas dependientes a las nuevas tecnologías, se convirtió en la enfermedad del siglo XXI. El debate en torno al impacto de este fenómeno empieza a tomar importancia no solo al interior de las grandes compañías del mundo sino también en los Gobiernos.

La irritabilidad, obsesión por revisar el correo electrónico luego de haber pasado todo el día trabajando o el nerviosismo que genera enfrentarse a una nueva herramienta digital, son algunas de las señales que demuestran que algo anda mal en esa relación hombre - máquina.

Precisamente, un estudio de Intel, citado por el instituto español IMF Business School, revela que el 40% de las personas permanece las 24 horas del día conectado a sus dispositivos y que 8 de cada 10 duermen con su teléfono móvil. 

“El tecnoestrés no conoce fronteras, la globalización es un hecho y la sociedad de la información está llegando a todos los rincones del planeta, las sociedades más desarrolladas y tecnificadas son, por lógica, las más afectadas”, precisó en una entrevista concedida a Dinero el director ejecutivo de IMF, Carlos Martínez.

El experto explicó que este concepto fue acuñado por el psicoterapeuta estadounidense Craig Brod para definir una enfermedad generada por la incapacidad de enfrentarse a las tecnologías de un modo saludable. 

Este síndrome se manifiesta mayoritariamente en aquellas personas que no pueden desprenderse de los asuntos de su trabajo luego de haber cumplido con el horario laboral establecido en cada uno de los países, que en el caso de Colombia es de 8 horas. 

Los expertos coinciden en que parte de ese fenómeno ocurre por el acelerado ritmo de vida que llevan los trabajadores en la modernidad, una era en la que los horarios pasan a segundo plano por cuenta de la omnipresencia del internet.   

De hecho, en Estados Unidos se abrió recientemente la discusión debido a que los empleados de varias compañías se quejaron porque sus jefes les enviaban correos cuando ya habían salido de sus trabajos, lo cual los obligaba a continuar sus labores en casa. 

Este debate ha sido muy constructivo en países como Francia, en donde el año pasado se firmó un acuerdo para “intentar ponerle fin a la jornada laboral interminable” en el sector de los servicios informáticos, consultoría, ingeniería, entre otros, según lo constató la BBC en uno de sus informes.

En Alemania, por su parte, la compañía fabricante de vehículos Volkswagen anunció en el 2011 que sus trabajadores no iban a recibir correos electrónicos media hora antes de acabar y comenzar su turno laboral.

Mientras que en España el panorama parece ser más negativo, ya que “el tecnoestrés afecta a una de cada tres personas”, señala IMF en un reciente informe sobre el tema, y agrega que las consultas por este padecimiento han crecido el 20% durante los últimos 5 años en el mundo.

“Según NetApp el 21% de los europeos se ha despertado alguna vez de forma obsesiva por la noche para consultar su teléfono móvil, esta dependencia digital es cada vez más acentuada en el contexto de empresas, empleados pero también en el ámbito doméstico”, complementó Carlos Martínez.

Las costosas consecuencias del tecnoestrés

Un estudio de la Universidad Católica de Uruguay sostiene que la presión del competitivo mercado laboral, junto a los rápidos cambios tecnológicos y la necesidad de “adaptarse a ellos sin perder la capacidad de trabajo”, tienen literalmente estresadas a las personas. 

Los trabajadores del siglo XXI se sienten más fatigados, con menos energía, con ansiedad y  poca capacidad de dar respuestas a las demandas de su entorno, agrega la investigación universitaria, al explicar el impacto que tiene el tecnoestrés en la productividad de las compañías.

Estos factores se suman a los problemas de salud originados por cuenta de ese moderno fenómeno, entre ellos, trastornos del sueño, dolores de cabeza, molestias musculares, enfermedades gastrointestinales, entre otras.

En este sentido, el  presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano, dice que es fundamental aprender a  usar las soluciones tecnológicas con responsabilidad y en su medido tiempo para que no se conviertan en enemigas de las salud.

El responsable de IMF concuerda en que “no podemos desligarnos totalmente del contacto con las nuevas tecnologías pero sí que podemos racionalizar y minimizar su uso”. 

Es muy importante no dormir junto al teléfono móvil, apagar el router y la red Wifi cuando vamos a descansar. También evitar el contacto continuado con pantallas y monitores, programarlas para que se apaguen tras unos minutos de inactividad”, concluyó.

Incluso, los médicos recomiendan hacer pausas activas de entre 10 a 15 minutos por cada dos horas que esté una persona frente al computador. Parte de esta responsabilidad corre por cuenta de los empleados, pero también de las compañías que deben garantizar estos espacios por el bien de su capital más preciado, y su propia productividad.



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