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Luiz Ros, gerente del Sector de Oportunidades para la Mayoría (OM) del Banco Interamericano de Desarrollo.

| 5/23/2013 5:50:00 AM

El modelo para llegar a la base de la pirámide

La iniciativa consiste en acudir a la innovación del sector privado para atender la población que está en la base de la pirámide.

Las pequeñas tiendas familiares, que suelen llamarse tiendas de abarrotes, son esenciales para el suministro de bienes y servicios básicos en un sinnúmero de comunidades rurales de bajos ingresos en México.

Se trata de establecimientos muy convenientes aunque, en general, deben vender a precios más altos que los supermercados de las principales ciudades, a causa de su reducida economía de escala y el mayor costo que implica el transporte de productos.

Mi Tienda, empresa mexicana que recibe el apoyo tanto de inversionistas locales como extranjeros, busca contribuir a mejorar la calidad de vida de las familias de bajos ingresos, aumentando la eficiencia de la red de abastecimiento rural, e incrementando las ventas y productividad de las pequeñas tiendas rurales, impactándolas de manera positiva en el nivel de ingreso.

Además de proporcionar servicios de abastecimiento domiciliario a las tiendas de abarrotes de las comunidades rurales, en general con poblaciones de menos de 5.000 habitantes, Mi Tienda ofrece también servicios de capacitación  y soporte técnico.

Para lograrlo, el BID está apoyando la expansión mediante un préstamo de US$2 millones, con recursos de la iniciativa de Oportunidades para la Mayoría, mientras que US$13 millones adicionales son aportados por otros inversionistas privados e internacionales.

Para el éxito del programa es fundamental el componente de capacitación, por medio del cual Mi Tienda ofrece asesoría técnica y entrenamiento a los dueños-operadores de las tiendas, que en su mayoría tienen baja escolaridad. La capacitación comprende tarea tales como administración, contabilidad, control de inventarios, definición de productos, distribución del local y organización de la mercancía en los anaqueles.

El modelo demuestra como un sistema de abastecimiento rural eficiente, combinado con capacitación, puede mejorar la disponibilidad y el costo de productos de calidad en las comunidades rurales, a la vez que mejora la calidad de vida y las capacidades de los pequeños microempresarios rurales.

El anterior es uno de los modelos que Luiz Ros, gerente del Sector de Oportunidades para la Mayoría (OM) del Banco Interamericano de Desarrollo, pone como ejemplo para acudir a la innovación del sector privado con el fin de que atiendan la población que está en la base de la pirámide, es decir, que “entre sector público y privado encuentren la forma en que las empresas puedan tener negocios igualmente sostenibles en la población más vulnerable”.

Agrega que “el propósito es trabajar en esa brecha en temas de educación, vivienda, salud, conectividad, entre otros sectores, entendiendo que no se trata de un tema que ayudará de la noche a la mañana en el acceso a servicios para esta población”.

Ros reitera que se busca que el sector privado se interese en pensar cómo hacer negocios con este grupo de más bajos ingresos.

Reconoce que América Latina ha vivido un proceso de inclusión social muy fuerte en los últimos años,  pero todavía hay más de 50 millones de personas que pertenecen a la clase media baja y que demandan productos y servicios de calidad a precios accesibles que hoy por hoy no están siendo ofrecidos por el sector privado.

El funcionario del BID señala que el sector privado en muchas ocasiones ignora la base de la pirámide porque no sabe como funciona este mercado y nunca ha enfocado esfuerzos para buscar productos o servicios que se adapten a las necesidades de los grupos de bajos ingresos.

Por esa razón, el BID está en la tarea de trabajar con las empresas privadas de la región para poco a poco promover y fomentar que las empresas vean más que se trata de un mercado de oportunidades.

Es así como está liderando proyectos en los temas de vivienda, educación, salud, conectividad. “Hay una infinidad de productos y servicios en los cuales el sector privado podría tener un papel protagónico en el desarrollo económico. Eso es lo que estamos buscando promover”, dice Luiz Ros.

¿Por qué a las empresas les debe importar la base de la pirámide?


Las personas que están en la base de la pirámide poco a poco van a tener más poder de compra. Por otro lado, si a este segmento de la población nadie le ofrece productos y servicios, siempre estará marginada.

“Se está generando una relación con el consumidor de largo plazo, a medida que estas personas mejoren su calidad de vida tendrán un estrecho vínculo con las empresas que les ayudaron en esos momentos en que nadie les ofrecía lo que necesitaban,  cuando estaban en condiciones más desfavorables”,  concluye Luiz Ros.

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