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El 43% de los encuestados logra comer los siete días de la semana con su familia.

| 3/28/2013 7:53:00 AM

Colombianos, lejos de su "última cena" en familia

El 96% de las personas consultadas comparten una comida en familia, al menos una vez a la semana, y para el 55% de ellos esta es la actividad que consideran que más puede fortalecer las relaciones familiares.

Coca-Cola presentó el primer Estudio Nacional de costumbres de las comidas en familia, realizado por la firma Ipsos Napoleón Franco en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Pereira, Armenia, Manizales, Cartagena y Barranquilla, que presenta por primera vez resultados reales sobre las costumbres de las familias colombianas a la hora de comer.

El estudio confirma que el 96% de las personas consultadas comparten una comida en familia, al menos una vez a la semana, y que para el 55% de ellos esta es la actividad que consideran que más puede fortalecer las relaciones familiares, por encima de otras como ir a un parque, ver televisión o salir de compras a un centro comercial.

La encuesta revela que el 43% de los encuestados logra comer los siete días de la semana con su familia, mientras un 35% lo hace una o dos veces por semana. La comida que más se comparte entre semana es la cena con un 66%, seguida por el almuerzo con un 49% y el desayuno, en menor medida con un 33%.

El fin de semana, el almuerzo es donde se logran más encuentros con un 77%, mientras que  el porcentaje de quienes comparten la cena se disminuye 15 puntos.

El 69% de los consultados manifiestan que la mayor dificultad para reunirse y comer en familia es hacer coincidir sus rutinas. Cuando esto se logra, 74% de los encuestados prefieren comer juntos en la casa, mientras que el restante 26% se inclina por salir a un restaurante.

Aunque llama la atención que el 23% afirma que la cantidad de días a la semana que comparte alguna comida con su familia ha disminuido, un nada despreciable 27% dice que esta frecuencia ha aumentado en el último año.

Entre semana, el 39% de los encuestados dedican entre media hora y una hora para comer en familia y 29% entre 15 minutos y media hora, mientras que los fines de semana más de la mitad de los encuestados, 55%, dedica más de una hora a esta actividad.

El estudio revela datos interesantes sobre las costumbres a la hora de comer: 46% señala que siempre hace algún tipo de oración antes, el 43% manifestó que conversa para solucionar problemas o aconsejar a alguien, y el 36% dedica este tiempo para hablar sobre lo que cada uno ha hecho en su día.

Un 30% manifiesta que nunca enciende el televisor durante las comidas. El 52% prefiere no usar celulares ni dispositivos electrónicos durante este espacio, y el 43% nunca come en lugares diferentes de la casa.

Visto por ciudades, se puede afirmar que es en Cali, Cartagena, Armenia y Bucaramanga en donde más personas tienen la posibilidad de reunirse con su familia para comer juntos. Se destaca que (excepto por Cartagena) en estas ciudades -entre semana- se puede compartir más la hora del almuerzo, que en el promedio de las demás ciudades.

En conclusión, comer –bien sea en el hogar o en un restaurante– es una de las actividades que más se comparte en familia y la mayoría de los encuestados, 95%, reconoce que es muy importante que las familias se reúnan y compartan las comidas, principalmente porque es un espacio de diálogo y de unión en el que todos pueden compartir.
 
Beneficios de las comidas en familia

Según un estudio del centro CASA de la Universidad de Columbia (EE.UU), los hallazgos de Family Narratives Project, de la Universidad de Emory y los resultados evidenciados en el California Childcare Health Program, comer en familia tiene innumerables beneficios tales como:

·         Además de ser un acto social con una carga emocional fundamental e importante, refuerza y genera hábitos alimenticios saludables para el desarrollo de los niños y adolescentes.

·         Es un canal de conexión y comunicación con los miembros de la familia,  ideal para generar unidad, un ambiente óptimo de diálogo, entendimiento, tolerancia y calidez.

·         Es el espacio óptimo para prevenir, detectar e incluso tratar cuando uno de los miembros de la familia está padeciendo un trastorno alimenticio.

·         Al aumentar la frecuencia de comidas en familia (entre 5 y siete veces por semana)  se puede reducir el riesgo de que los hijos adolescentes caigan en vicios.

·         Los padres de familia pueden fortalecer la identidad y los vínculos familiares mediante la transmisión de patrones de conducta.

·         Las familias que comen habitualmente juntas conocen mejor la historia familiar.

·         Los niños que comen con su familia tienen un mayor nivel de autoestima, tienen más facilidad para relacionarse y desarrollan más tolerancia en diferentes ámbitos sociales.

·         Los niños de las familias que comparten las comidas suelen presentar mejores resultados académicos, son más felices y optimistas.

·         Ayuda a generar un buen desarrollo cognitivo, mejorando el lenguaje, en el caso de los niños menores que están aprendiendo a hablar.

·         Es una excelente oportunidad para inculcar buenos modales: cómo sentarse a la mesa, cómo hablar pidiendo el turno, alcanzar los alimentos, utilizar los cubiertos, y demás costumbres fundamentales para la vida social.

·         Los padres pueden disfrutar y compartir tiempo de calidad con sus hijos, olvidarse del trabajo, los problemas y las preocupaciones que puedan tener.

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