| 2/24/2016 12:01:00 AM

Empresarios vs emprendedores

Innovación y emprendimiento son conceptos que hoy en día son sobreentendidos, y aunque son factores clave en el potenciamiento de una firma, actualmente son confundidos con el empresarismo.

Según el informe de Dinamismo Empresarial de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, en el 2015 se crearon alrededor de 257 mil nuevas empresas, 61 mil en Bogotá, 33 mil en Antioquia y 26 mil en el Valle del Cauca, un dato alto si se compara con Chile en donde se crearon aproximadamente 100 mil empresas el año pasado, según información del Diario Oficial de Chile.

Estas nuevas firmas nacionales se enfrentan a un entorno hostil, en el cual, la poca competitividad per se, producto de los altos costos laborales, en insumos, de usos energéticos y de logística y transporte, entre otros aspectos, genera que éstas sean fuertemente golpeadas por la competencia externa y el dinamismo de las ya constituidas y, desafortunadamente, la gran mayoría no logran sobrevivir más allá de uno a tres años.

Ante dicho paradigma, ha surgido la necesidad por parte del empresariado de generar factores de diferenciación a través de productos/servicios innovadores, que llamen la atención del cliente e influencien su decisión entre múltiples opciones de compra, lo cual puede determinar el éxito o fracaso de su firma en el presente y en el futuro.

En esto, el papel de la innovación en procesos de gestión, así como el desarrollo tecnológico, resulta fundamental en la búsqueda de posicionamiento entre aliados y clientes potenciales.

¿Ser creativo o crear empresa?

Innovación y emprendimiento son conceptos que hoy en día son sobreentendidos y, aunque son factores clave en el potenciamiento de una firma, actualmente son confundidos con el empresarismo. Este término está estrechamente relacionado con la creación de empresas y, en teoría, debería surgir como consecuencia de un proceso de emprendimiento e innovación.

El emprendimiento está muy ligado a la innovación, dado que es un proceso en el que se identifica un problema o necesidad y de manera renovadora se crea un producto o servicio para solucionarlo. Esto es muy diferente a lo que se denomina empresarismo y, aunque bastantes firmas se crean al año, también son demasiadas las que se cierran por falta de generación de capacidades y habilidades, ya que solamente el 50% de las mipymes colombianas sobreviven el primer año y tan sólo el 20% llegan al tercero, según lo afirma la investigación de la Universidad EAN bajo el modelo MMGO (Modelo de Modernización para la Gestión de las Organizaciones), entre otros casos, por falta de una identificación clara de los problemas o las necesidades del mercado que pretende suplir la oportunidad vislumbrada de negocio.

Es claro que no todas las firmas surgen de un proceso de emprendimiento; en Colombia se cree que es mejor ser empresario independiente y que el ideal es crear una firma propia, ya que ser empleado se concibe como “trabajar para los sueños de otro”, gracias a esto, y a la alta competencia en los diferentes productos y servicios, muchas de estas empresas son liquidadas. Tomando el caso de Bogotá, según la Secretaría de Desarrollo Económico de la capital, en promedio una de cada cinco empresas que se crean, es liquidada. A octubre del 2015 se registraron alrededor de 20 mil nuevas firmas, de las cuales, alrededor de 4 mil, fueron liquidadas en este mismo periodo. Se esperaría que de las 61 mil nuevas empresas registradas en Bogotá, en 2015, alrededor de 12 mil hubieran sido liquidadas. Esta cifra es bastante alta y según la Cámara de Comercio de Bogotá, gran parte de los casos de liquidación obligatoria se generan por malos manejos administrativos. 

¿Cómo hacer empresa?

El problema radica en que la creación de empresas requiere de un proceso de estudio del mercado, tiempo y en la mayoría de los casos de una alta inversión (vista desde las capacidades del futuro empresario), para lo cual este se endeuda con las mejores expectativas de buenos retornos en el corto plazo; sin embargo, muchas de estas firmas creadas sin un análisis adecuado, en lugar de producir ganancias y solucionar problemas económicos, generan pérdidas y como consecuencia, más problemas económicos que terminan destruyendo valor.

En este sentido es aconsejable, que antes de “salir corriendo a crear una empresa de lo primero que se nos ocurra”, se realice un proceso de estudio en el cual se identifique de qué manera se puede dar solución a la problemática identificada y, qué mejor, si la idea resultante de este análisis involucra la innovación, para evitar así crear firmas que tengan que competir con los mismos productos o servicios de compañías con mayor trayectoria y experiencia en el mercado con un factor de diferenciación claro.

Tampoco hay que limitarse a pensar que crear empresa es “una lotería”; es muy importante capacitarse y buscar la asesoría adecuada. Diferentes aprendizajes y cursos de emprendimiento y desarrollo empresarial, son dictados (en muchas casos gratis) en entidades, tales como cajas compensación, cámaras de comercio, cooperativas de ahorro y crédito, entidades bancarias y distintas universidades, tales como el área de emprendimiento de la Universidad Nacional. Estos cursos están al alcance de todos, no generan mayores sobrecostos y orientan a los futuros empresarios para lograr ser innovadores y exitosos en su proyecto empresarial.

Es necesario dejar a un lado la idea de que la única manera para ser emprendedor es creando una empresa. Existen negocios que, con menor uso de insumos, pueden ayudar a invertir el dinero de manera eficiente. Hoy en día es conveniente invertir en acciones, aprovechando los bajos precios, lo cual representa una ventaja de oportunidad a futuro; invertir en una renta fija como un CDT, con el fin de asegurar retornos altos, aunque tiene ciertos riesgos, puede en este momento ser más seguro y efectivo que crear una firma.

 Raúl Ávila

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