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Ahora las compañías deben gestionar activamente los riesgos inherentes al consumo hídrico.

| 5/26/2013 8:00:00 AM

Agua que no has de beber...

Pasar de un enfoque basado en el riesgo a una gestión activa en pro de la conservación del agua es la nueva apuesta de las empresas a nivel mundial.

Durante la última década, se ha escrito mucho acerca de la escasez del agua y las responsabilidades y los riesgos relacionados con ella que tienen que asumir las industrias.

Junto con la creciente contaminación y los problemas de calidad del ambiente, el panorama del líquido vital vuelve a estar de nuevo en el foco mundial, ya que recientemente han surgido conexiones mucho más precisas entre el ciclo del agua, de la tierra, los fenómenos meteorológicos extremos, y el cambio climático.

Dada la creciente incidencia de patrones climáticos extremos, ya no es suficiente para las empresas simplemente identificar los lugares donde sus operaciones son vulnerables a la escasez o a problemas de calidad del agua.

Según Ernst & Young, líder mundial en consultoría, ahora las compañías deben gestionar activamente los riesgos inherentes al consumo hídrico y, más allá de eso, mirarlo como un recurso compartido.

Según el estudio “Recursos hídricos a nivel corporativo” realizado por E&Y, son varias las macro condiciones que generan un gran impacto en la disponibilidad y calidad del agua:
  • El aumento de la población y de la demanda:
La creciente clase media representa actualmente más del 28% de la población mundial. Además, el 92% de la huella hídrica en el mundo se atribuye a la agricultura. En este contexto, casi 900 millones de personas hoy no tienen acceso a agua potable, y las regiones con suministros limitados y con aumento de demanda, experimentarán una mayor escasez en el futuro.
  • Degradación de la calidad del agua en las cuencas hidrográficas ambientalmente sensibles:
Según un informe de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) sobre el estado de la tierra y los recursos hídricos para la agricultura y la alimentación, a pesar del aumento en la producción de alimentos y la mejora de las prácticas agrícolas, el excesivo crecimiento demográfico y los métodos de cultivo insostenibles, han contribuido a la degradación del medio ambiente a gran escala. Así pues, la calidad del agua, así como su suministro se encuentran en un gran riesgo.
  • Escala de deforestación mundial:
Los bosques son una parte esencial del ciclo del agua pues regulan la corriente de ésta, evitando riesgos de inundaciones y sequías. Según el estudio de Ernst & Young, en la actualidad, sólo el 31% de la superficie terrestre del planeta permanece cubierto por bosques, de los cuales solamente un tercio es bosque primario.
  • Los patrones climáticos extremos:
El cambio climático está contribuyendo a agravar los riesgos existentes sobre el agua. Fenómenos como el calentamiento global y las temperaturas superficiales más altas contribuyen a sequías extremas en algunas regiones del mundo, mientras que en otros lugares la capacidad de la atmósfera para sostener el vapor aumenta rápidamente con temperaturas más altas, generando fuertes precipitaciones e inundaciones.

¿Por qué el problema es más agudo para las compañías ahora?


Cada vez más empresas se están viendo afectadas por los problemas del agua. En el último año,  53% del Global 500, experimentó efectos perjudiciales relacionados con el manejo del recurso hídrico, con costos financieros de hasta US $200 millones.

Industrias como la agricultura, la biomasa, la alimentación y los productos químicos, que se sustentan en la abundancia de agua, están particularmente expuestas a los riesgos de escasez del líquido o a la mala calidad de éste.

Sumado a esto, los costos económicos del clima extremo son bastante altos. Por ejemplo, en 2012, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos declaró más del 50% de sus condados de como zonas de desastre natural debido a la grave sequía que afectó a millones de acres de tierras de cultivo, lo que redujo las ganancias agrícolas elevando el precio de la soya y el maíz.

Por otro lado, el cuidado del  agua es un tema de responsabilidad social fundamental para que las empresas puedan operar. En julio de 2010, la ONU declaró el agua potable, limpia y segura como un derecho humano, impulsando a las empresas a actuar de manera responsable ante las fuentes hídricas de las comunidades donde operan.

¿Cómo afecta el riesgo de escasez a su empresa?

Para Vanessa Moreno, Gerente de Advisory de Ernst & Young Colombia, las compañías que se encuentran informadas sobre sostenibilidad y cuidado del medio ambiente pueden empezar a administrar el agua con mayor eficacia una vez que entienden que el mal uso de ésta genera riesgos significativos en sus operaciones directas y en las cadenas de suministro.

Los riesgos corporativos que implica desperdiciar el líquido vital han sido bien documentados y Ernst & Young los divide en cinco categorías de riesgo:
  • Estratégica: no incorporar la disponibilidad de agua en la lista de riesgos empresariales o plan de auditoría interna y no integrar plenamente esta variable en los esfuerzos de planificación estratégica de la organización, podría afectar la continuidad del negocio.
  • De cumplimiento: la reestructuración política de los gobiernos locales pueden crear requisitos de cumplimiento y restricciones en cuanto al uso del agua, generando multas relacionadas con la contaminación de esta.
  • Operacional: la falta de disponibilidad de agua puede afectar directamente las operaciones y las metas de producción de su negocio.
  • Financiera: las pérdidas del recurso pueden generar la disminución de producción y el cumplimiento normativo, así como el aumento en los costos de purificación y transporte de agua.
  • Reputacional: la competencia local por los recursos hídricos y la incapacidad para contribuir positivamente a la salud y la sostenibilidad de las fuentes locales de agua puede afectar la licencia social de la empresa para operar.
Pasar a la acción y contribuir al cuidado global del recurso.

Dentro de las organizaciones deben existir líderes que, a través de su gestión, puedan tomar decisiones para reducir los riesgos que ocasionen las interrupciones en los procesos de su compañía como consecuencia de la escasez de agua o de su mala calidad.

Más allá de esto se debe gestionar el mejor uso de los recursos hídricos para promover la sostenibilidad de sus negocios en el largo plazo por medio de la implementación de unos sencillos pasos:
  • Desarrollar una política de aguas: esta debe contener una organización a nivel de políticas donde se establezcan objetivos y líneas de acción claras.  
  • Conocer el estado actual de los riesgos del agua a nivel de cuencas: es importante entender los riesgos relacionados con las cuencas hidrográficas específicas y clasificar y medir sus impactos potenciales en las operaciones. Los métodos para realizar este proceso incluyen la producción de un punto de referencia competitiva de esfuerzos locales y globales para mitigar riesgos similares.
  • Comprender la huella hídrica del negocio, tanto a nivel local como a través de la cadena de valor: esta es la mejor manera de tener una visión del uso del agua. Un enfoque de cadena de valor es clave para entender los productos básicos que representan un gran porcentaje del uso total de agua de una empresa; además puede ayudar a desarrollar una estrategia enfocada a mitigar los riesgos.
  • Trabajar con los actores locales para evaluar los riesgos e impactos: la aplicación de tecnologías innovadoras y la educación de los medios propios son clave para alcanzar eficiencias y lograr la mitigación de riesgos. Externamente, las comunidades locales, los agricultores, las industrias y las comisiones de cuencas hidrográficas deben ser consultados sobre las necesidades de agua potable, la cantidad y calidad del suministro y la gestión de aguas residuales.
  • Buscar mecanismos independientes: la información transparente mejora la capacidad de un negocio para entender los riesgos, impactos y oportunidades del agua. Por ejemplo, el CEO Water Mandate, del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, es una iniciativa público-privada destinada a ayudar a las empresas en el desarrollo, implementación y divulgación de las políticas de sostenibilidad para hacer frente al desafío global del agua.
Según Moreno, ante este panorama, una perspectiva de negocio, con la mirada puesta en la captura de declaraciones trimestrales ya no es una opción, pues varias cuencas de suministro con restricciones en todo el mundo ya están experimentando escasez de agua. Enfoques de gestión del agua más integrales son necesarios.

Las empresas, los gobiernos locales y las comunidades deben trabajar juntos para comprender los usos competitivos de los recursos hídricos locales para evaluar las necesidades locales, riesgos e impactos y así evaluar las innovaciones tecnológicas que lograrán soluciones a largo plazo.

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