| 8/1/2016 12:01:00 AM

El nobel Muhammad Yunus le apuesta al emprendimiento social en Colombia

El emprendimiento social se abre paso en Colombia de la mano del economista y Premio Nobel de Paz, Muhammad Yunus, quien fomenta el desarrollo de las comunidades más vulnerables del país por medio de su aceleradora de ‘startups’ y fondo de inversión.

Yunus Negocios Sociales (YSB, por sus siglas en inglés) es el nombre de la organización que se instaló en Colombia en el 2011 luego de una visita del Premio Nobel de Paz al departamento de Caldas.

El gran propósito del fundador del aclamado Grameen Bank no solo es democratizar el acceso al capital, sino brindar las oportunidades y herramientas necesarias a las personas para “erradicar la pobreza” de forma integral.

Las empresas apoyadas por esta organización justamente siguen un principio económico de Muhammad Yunus que se resume en que “todas las utilidades sean reinvertidas en el mismo negocio para maximizar el valor social y/o para crear nuevos negocios”.

Foto de un emprendedor social cedida por Yunus

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Tras operar como incubadora durante un tiempo, YSB dio el salto y se convirtió en aceleradora de ‘startups’ y fondo de inversión, el cual dispone de US$1 millón anual en promedio para fomentar el desarrollo del emprendimiento social en Colombia.

“Estamos cubriendo un vacío en el ecosistema: ser la primera inversión de un emprendimiento social y el primero que cree en una idea de negocio después de la familia y los amigos de las personas”.

Así lo explicó en una entrevista concedida a Dinero el director de YSB para Colombia, Camilo Santa, quien además detalló que varias de las metas de la organización están alineadas con el proceso de inclusión social que se requerirá en un eventual escenario de paz.

Pero también, y tal y como ocurre en los demás países en donde operan, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para garantizar la equidad, preservar el medio ambiente, entre otros. 

Santa manifestó que la llegada de YSB tuvo un impacto en la cultura empresarial y financiera del país, al influenciar de manera indirecta en la aparición de organizaciones que impulsan el microcrédito en el país. 

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“Ya es más común hablar de emprendimiento social y de inversión de alto impacto (…) han surgido movimientos otros han complementado la idea de no seguir pensando que los negocios tradicionales resuelven todas nuestras problemáticas como sociedad”, señaló.

Esta situación, en palabras del directivo, se conecta con la filosofía de Yunus Negocios Sociales, que es convertirse en un articulador de los esfuerzos del sector público y privado en materia de emprendimiento de base social.

“Queremos convertirnos en una bisagra entre los programas de cooperación internacional y la inversión del Gobierno para ayudar a los emprendedores de la base de la pirámide a sacar adelante empresas dinámicas y de alto valor agregado”, agregó.

La idea, en este sentido, es poder cubrir las necesidades en materia de financiación y capacitación que tienen los emprendedores en zonas históricamente desatendidas como el Pacífico, en donde resurge la esperanza en la medida en que avanza el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.

Es preciso señalar que YSB en la actualidad se concentra en fortalecer empresas de cualquier sector económico ya existentes que tienen un impacto social, facturan y que además quieren escalar no solo en el mercado local sino también internacional. 

La más reciente convocatoria de aceleración de YSB se cerró el pasado mes de abril, aunque aún hay oportunidades ya que Camilo Santa señaló que existe una ventanilla permanente para acoger a las empresas que ya están listas para recibir inversión.

En la pasada citación dicha entidad recibió unas 300 propuestas de emprendedores de todo el país y al final los encargados del programa escogieron a los 10 negocios más prometedores en el área social para empezar un plan de inversión y crecimiento. 

Estos proyectos recibirán acompañamiento de YSB durante tres meses, tiempo en el cual se realizarán varias evaluaciones para determinar el cumplimiento de las metas definidas. Tras ese tiempo la aceleradora realizará una nueva selección de las dos o tres mejores empresas, con el objetivo de invertir US$200.000 por cada una para impulsar su desarrollo.  

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