| 1/21/2016 12:00:00 AM

Daniel Quintero, el emprendedor detrás de Innpulsa

El gerente de Innpulsa tiene el reto de fortalecer el ecosistema de emprendimiento para que el país amplíe su base empresarial y escale posiciones en innovación y competitividad.

A los 35 años, Daniel Quintero Calle ha probado ser un emprendedor a carta cabal. De esos que se han caído y vuelto a levantar varias veces, tanto en lo personal como en lo político, lo económico y lo social.

Por eso, desde su cargo actual como gerente de Innpulsa Colombia, este paisa aplica cada día como propósito de vida una frase de Martin Luther King según la cual “aun si supiera que el mundo se acaba mañana, hoy todavía plantaría un árbol”.

Su pasión por la innovación y el emprendimiento ha superado muchas pruebas. A los 10 años vendía postres a sus compañeros de colegio con relativo éxito y a los 15, tras la muerte de su mamá –cabeza de familia–, tuvo que procurarse los recursos para salir adelante junto con sus dos hermanos, trabajando como mensajero o profesor de matemáticas.

Escoger su carrera profesional fue otra experiencia de prueba y error. Primero quiso estudiar ingeniería química pero fracasó en su intento porque no era su vocación. Optó entonces por cursar ingeniería electrónica en la Universidad de Antioquia para atender la fascinación que sentía desde niño por la programación y la informática.

Al graduarse trabajó en dos emprendimientos: Moisoft, que a pesar de las ganas no tuvo éxito, e Intrasoft, con el que logró ‘sacarla del estadio’, luego de superar algunos altibajos y que hoy funciona como una promisoria compañía de software.

Su interés por mejorar su preparación académica lo llevó a cursar finanzas en la Universidad de Los Andes, un MBA en Boston University y estudios de gobierno en Harvard.

Alcanzar el éxito económico con su empresa Infrasoft lo motivó a incursionar en los emprendimientos sociales y políticos. El 21 de diciembre de 2012, cuando las profecías Mayas anunciaban un cambio de era, Quintero convocó una gran jornada de siembra de árboles que tuvo resonancia en siete países de América Latina y consiguió que ese día se sembraran 50.000 árboles.

El éxito de su emprendimiento social lo motivó a incursionar en la política, y un año después ya estaba haciendo activismo con la creación del Partido del Tomate, que invitaba a los colombianos a ‘tomarse’ en serio la política y promover la paz. En las elecciones de 2014, cuando aspiró a la Cámara de Representantes, logró cerca de 17.000 votos. Hoy recuerda, en medio de risas, que perdió por 200 votos, pero no sabe si habría tenido éxito o fracasado con su elección.

Aunque siempre había sido escéptico en cuanto a llegar a un cargo público, una llamada del presidente Juan Manuel Santos lo convenció. El mandatario lo invitó a colaborar desde la gerencia de Innpulsa, pero Quintero se presentó junto a otros candidatos a la convocatoria de la cazatalentos KornFerry, encargada de escoger a la cabeza de la entidad que promueve en el país la innovación y el emprendimiento. Su puntaje no solo fue el más alto y le mereció los mejores comentarios de los evaluadores.?Como gerente de Innpulsa, Quintero se ha trazado la meta de lograr que el país esté entre los tres más innovadores de Latinoamérica a 2025 –el año pasado ocupó el sexto lugar– y sea a 2032 una de las economías más competitivas de la región.

Su experiencia como emprendedor le ha permitido identificar los principales cuellos de botella que tienen en el país quienes buscan transformar el mundo con sus ideas. Por eso ha promovido cambios en la forma en que se relaciona la entidad con quienes buscan sacar adelante sus proyectos de innovación y emprendimiento. También insiste en que los ecosistemas de emprendimiento son las mejores estrategias para disminuir el riesgo de fracaso y sacar adelante las grandes ideas.

Amante del fútbol y del ultimate –una especie de fútbol que se juega con frisbee en vez de pelota–, Quintero Calle es un convencido de que las grandes transformaciones económicas que vienen para el país se harán a partir de una nueva cultura del emprendimiento. Y, como en la película El Principito –la última que ha visto–, sabe que “caminando en línea recta uno no puede llegar muy lejos”, por eso no le teme a emprender, pues sabe que el fracaso y el éxito son parte de lo que tiene por vivir.

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