| 7/12/2017 5:24:00 PM

Emprender en Colombia: ¿Cuestión de oportunidad o subsistencia?

Aunque más de 30% de los colombianos emprende por necesidad, el Gobierno busca escalar estas iniciativas empresariales.

Las motivaciones que inducen a una persona a darle vida a una iniciativa empresarial son diversas, pero el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) las clasifica en dos grupos. El primero es el emprendimiento de oportunidad en el que las personas desean independizarse y por ende mejorar sus ingresos. El segundo es el emprendimiento de necesidad en el que un hombre o mujer no tiene otra opción laboral y este se convierte en su medio de subsistencia.

La segunda opción, es definida por Francisco Matiz, director del Instituto para el Emprendimiento Sostenible de la Universidad EAN, como “emprendimientos de carácter informal, generalmente con bajos niveles de innovación y valor agregado, cuyas posibilidades de perdurabilidad son muy limitadas no solo por los aspectos antes mencionados, sino adicionalmente porque en la mayoría de los casos sus gestores adolecen de formación bien sea técnica o gerencial, así como de los recursos necesarios para su desarrollo”.

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En el contexto internacional, Colombia presenta una de las tasas más altas en el emprendimiento de necesidad, también denominado de subsistencia. Según el informe global GEM 2015-2016, 33,3% de los hombres y mujeres del país entre 18 y 64 años emprende pornecesidad. Este valor no solo es el onceavo entre 60 países evaluados sino superior a la media mundial. En América Latina y el Caribe solo es inferior al registrado por Brasil, Guatemala y Panamá.

“La tendencia durante los últimos años es a tener una relativa mayor participación de esta tipología de emprendimientos frente a economías de características similares a la colombiana y obviamente mucho mayor si se compara frente a lo que se denominan economías basadas en la innovación. No obstante, se podría decir que históricamente se presenta una leve tendencia a la disminución de este tipo de empresas, en beneficio de la generación de emprendimientos más encaminados al aprovechamiento de oportunidades y la generación de valor”, explica el académico.

Para darles vuelco a estas estadísticas, en el proceso de cambio hacia un emprendimiento de mayor impacto, el Gobierno viene tomando acciones: una, incluir esta temática en el Plan de Desarrollo 2014-2018, y otra en el financiamiento. Según un sondeo de las entidades del nivel central, los recursos que se han destinado para el apoyo al emprendimiento se acercan a los $900.000 millones anuales Como indica María Andrea Nieto, directora general del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), el mayor bastión en esta tarea se da por medio del Fondo Emprender, que para este año tendrá recursos por $115.000 millones.

En medio de este entorno, la funcionaria explica hacia dónde debe dirigirse el foco de esta actividad en el país. “Creo que hay muchas personas que necesitan emprender para sobrevivir. En el Sena y el Gobierno nos gusta hablar de emprendimiento con alto o bajo uso de tecnología. A partir de esta escala, encontramos que hay unos que tienen mayor costo de implementación que otros. El emprendimiento en Colombia ha evolucionado y cambiado”, aseguró.

Responder a los requerimientos de los emprendimientos ubicados en esta tipología, ha requerido de cambios. Según explicó Nieto, desde hace dos años al Fondo se introdujeron metodologías al proceso de apoyo que no solo agilizaron el acceso de los beneficiarios y optimizaron los procedimientos sino que disminuyeron los costos para los futuros empresarios.

Esto fue posible con la suscripción de alianzas con la Universidad de San Antonio en Texas y MassChallenge, una de las más grandes aceleradoras del mundo, que optimizaron la etapa temprana del proceso de crear unidades productivas y fortalecieron el acompañamiento. De esta manera, se disminuyó el tiempo transcurrido entre el nacimiento de una empresa y la entrega del primer desembolso: este pasó de tres años a cuatro meses.

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“Capacitamos a un ejército de casi 700 gestores de emprendimiento ubicados en 117 unidades de emprendimiento del Sena en el país y nos alineamos en un solo aplicativo que nos conecta con toda América Latina en una red que llega a México, Chile y Estados Unidos. Así, cualquier emprendedor colombiano que viva en el Vaupés, se puede conectar con un par en Texas o en Santiago”, explicó la directora de la entidad.

Con este nuevo enfoque, hoy siete de cada diez emprendimientos en todo el territorio nacional se establecen, pagan impuestos y abren puestos de trabajo formales. Esto se ha traducido en que el número de empresas creadas en el más reciente cuatrienio llegó a 5.500 y se prevé que este año serán otras 1.000. Por su parte, en los últimos cuatro años se crearon cerca de 11.000 empleos en 714 municipios, de los cuales 7.000 fueron desde 2015. También aumentó el recaudo del Sena en $30.000 millones hasta alcanzar los $117.000 millones, cifra con la que se busca generar impacto en la economía nacional.

“Si uno suelta una inversión de $117.000 millones en un año, este es un efecto que queda rodando en la economía durante cinco y seis años. Tenemos mediciones de 0,08% de aporte al PIB a diez años y un poco más alto a 25 años”, reseñó Nieto.

Aunque todavía hay muchas personas que emprenden para subsistir en Colombia, se desarrollan iniciativas que buscan escalar proyectos y convertirlos en emprendimientos de oportunidad y extraordinarios que contribuyan al progreso económico del país.

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¿Cómo escalar un emprendimiento?

Uno de los retos en la actividad emprendedora en cualquier latitud es lograr escalar las iniciativas empresariales. En Colombia, ¿qué se debe hacer para que las de necesidad o subsistencia suban peldaños y se conviertan en oportunidades? La respuesta la ofrece Francisco Matiz, docente de la Universidad EAN. “Es necesario abordar la problemática desde un enfoque más integral y sistémico donde los emprendedores puedan ser encauzados desde la conceptualización de sus iniciativas empresariales, la cualificación de sus equipos gestores y la financiación y acompañamiento a sus iniciativas, que podrán tener más impacto y posibilidades de supervivencia en la medida en que se vinculen a procesos asociativos”, explicó.

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