| 5/5/2016 10:37:00 AM

¡Adaptarse o morir!: El éxito no solo depende de la eficiencia

Un reciente libro del experto chileno Juan Carlos Eichholz señala que las empresas no sólo se deben concentran en ser eficientes; el verdadero factor definitivo hoy para las organizaciones es adaptarse al cambio. De cómo administren su “capacidad adaptativa” depende su futuro.

Garantizar el futuro de cualquier empresa no consiste simplemente en que el negocio funcione como un “relojito”: consiste, también y fundamentalmente, en lograr altos niveles de “capacidad adaptativa”.

Ese es el concepto que desarrolla el experto Juan Carlos Eichholz en su libro “Capacidad Adaptativa”, cuya traducción al español acaba de aparecer en el mercado colombiano.

Eichholz, en diálogo con Dinero, explicó que las altas velocidades en que los cambios ocurren en el mundo de hoy se han convertido en un factor que condiciona la situación de las empresas y no es posible considerar esto como un elemento independiente en el análisis sobre el desempeño corporativo.

“Hay varios rasgos que nos señalan que la capacidad adaptativa no es especialmente alta en las empresas latinoamericanas, cuando se las compara con otras latitudes como Estados Unidos y Europa”, señaló.

Dentro de los factores que explican esta característica se encuentran: la tendencia a la verticalidad en la jerarquía dentro de las organizaciones, lo que genera bastante dependencia; que haya pocos tomadores de decisiones hace que las decisiones sean lentas y no estén incorporando toda la información que está disponible en la organización.

“Estamos viviendo una transición social profunda que proviene de las tecnologías de la información, los mayores niveles de educación y mayores niveles de riqueza llevan a los ciudadanos a tener más expectativas y a sentirse más empoderados. Así como la sociedad le exige a los gobiernos y a los políticos, también les está exigiendo a las empresas”, argumentó.

¿Cómo es posible cultivar la capacidad adaptativa?

El autor explicó que el proceso empieza por un buen diagnóstico (qué es lo que está pasando, dónde están las brechas y luego una etapa de definiciones) para determinar en qué tenemos que cambiar. “Esto no se hace entre cuatro paredes. Incluso para el diagnóstico tengo que escuchar a mucha gente y en el caso de las definiciones, no debo tomar las decisiones en el comité ejecutivo. Es necesario hacer masa crítica y del grupo de ejecutivos llevarlas a más colaboradores”, aseguró.

Para Eichholz, este proceso debe incluir adicionalmente una narrativa, que responda a preguntas como ¿por qué el cambio? y ¿hacia dónde va el cambio?

Luego es necesaria una etapa de despliegue. “Eso tiene distintos elementos desde lo que son proyectos iniciativas desarrollo de competencias, prácticas organizacionales. Al mismo tiempo, es necesario un buen apoyo comunicacional, porque el cambio no se hace a través de una ‘carta gantt’”, enfatizó.

Insistió en que el cambio no es simplemente un problema de gestión. Lo fundamental de los procesos de ajuste en las compañías es cambiar la mentalidad de los colaboradores. “Sino cambia la gente, no cambia la organización. Esa es la diferencia entre la parte técnica del cambio y eso es lo complejo: cuando logro construir una organización con una mayor capacidad adaptativa, esos cambios se hacen más fáciles y más rápidos”.

Para medir la capacidad adaptativa de una empresa se deben mirar 5 dimensiones: un propósito que inspire; una estrategia abierta a la experimentación; una estructura flexible; una cultura para enfrentar retos en lugar de evadirlos y un talento que colabore entre sí.

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