| 9/7/2017 12:01:00 AM

El Gran San y su ‘Madrugón’: la otra cara del comercio popular colombiano

Ni la cercanía con el Bronx, ni el flagelo del contrabando, la amenaza de los textiles chinos o incluso la época de vacas flacas de la economía, ha frenado al Centro Comercial el Gran San en su objetivo de ser el referente del comercio en las clases populares colombianas.

Situado en el corazón del centro de la capital colombiana, el negocio nació a principios del año 1998 con el nombre de la ‘Súper Manzana Comercial’ y la  premisa de brindar más por menos.

En la manzana 21 del barrio San Victorino, una histórica zona bogotana en la que confluye gran parte del comercio popular de la ciudad, se puso ‘la primera piedra’ de este centro comercial que antes de probar las mieles del éxito tuvo que afrontar el fracaso.

El gerente general del Centro Comercial El Gran San, Yansen Estupiñán, un hombre forjado a pulso que empezó desde abajo en la compañía y que hoy lidera desde el ejemplo, dice que la marca se tuvo que levantar desde la cenizas.

Con una reestructuración el centro comercial volvió a florecer de la mano de un grupo de comerciantes que “verdaderamente sabían de comercio y que podían generar una mejor dinámica”, explicó Estupiñán en una entrevista concedida a Dinero.

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Yansen Estupiñán dijo que fue hasta el año 2003 cuando se empezó a renovar la antigua calle del cartucho, un área del barrio Santa Inés sumergida en la delincuencia y el mercado de drogas ilícitas, cuando el Gran San cobra más fuerza.

La renovación estuvo acompañada de una efectiva estrategia de mercadeo conocida como el Madrugón, una jornada de grandes descuentos que se realiza todos los miércoles y sábados a partir de las 4 de la mañana.

Esta muestra comercial cuenta con más de 1.500 marcas ofreciendo calzado, ropa interior, ropa exterior formal e informal y una gran variedad de diseño de jeans para mujeres, hombres y niños.

“El Gran San es ‘sui géneris’ en todo sentido, no es igual que un centro comercial tradicional en Bogotá como Unicentro, Plaza de las Américas, Gran Estación, etc”, afirma el abogado Yansen Estupiñán.

Según él, el factor de diferenciación es simple. La gente que va al Gran San lo hace netamente para comprar. A diferencia de otras plataformas comerciales en las que las personas van al cine, comer un helado o almorzar.

“En un centro comercial tradicional uno le pone cita a la novia, hace negocios, almuerza o se toma una cerveza o un vino, aquí la gente que viene lo hace directamente para comprar, la gran diferencia del Gran San con la competencia es la herramienta comercial el Madrugón”, resume.

El Gran San, icono del comercio popular comercial colombiano, atrae a compradores y vendedores mayoristas de zonas remotas a la capital como el Cauca, Norte de Santander, La Guajira y Medellín.

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Pero no solo atrae a compradores locales. Según Yansen Estupiñán al centro comercial llegan cada seis meses viajeros en bus de países como Bolivia, Perú y  Ecuador que tienen como costumbre comprar allí.

Actualmente el Gran San, un centro comercial que en temporada baja emplea a unas 20.000 personas y en alta casi el doble, actualmente tiene unas 750 unidades comerciales distribuidas en seis niveles.

“En el Gran San inicialmente tuvimos problemas de contrabando y de producto importado, hoy por hoy el 98% de lo que se vende en el Gran San son productos 100% colombianos, aunque los insumos son traídos del exterior porque a nivel local no hay para satisfacer la demanda”, añadió Estupiñán.

Líder ante los comerciantes del Gran San y del sector textil en general, Estupiñán dice que la clave del éxito del Gran San es “el diseño” de las prendas, en su mayoría de “Jeans para dama levanta cola y anticelulitis”.

“Se conformó un grupo de marcas importante que minimiza los costos para dar prendas a buen precio”, explicó Estupiñán y añadió que en la actualidad se consiguen prendas de entre $15.000 y $70.000 en promedio.

Así mismo dio a conocer que al día de hoy un comerciante del Gran San, “aunque no está vendiendo lo mismo que el año pasado”, puede estar vendiendo alrededor de 100 prendas semanales y quincenales.  “En diciembre se puede alcanzar hasta las 300.000 prendas vendidas en el centro comercial”, apuntó.

Para Estupiñán hoy la mayor dificultad en la confección de Colombia es el costo de la mano de obras.

Asegura que el minuto de mano de obra en Colombia cuesta alrededor de $300, mientras que en los países asiáticos como China está alrededor de los $10. Por ende, concluye que “contra eso nadie compite”.

En este sentido, asegura que en materia laboral e impositiva varias de las medidas aplicadas por el Gobierno han hecho tambalear a la industria textil. Muestra de ello es la difícil situación que vive por estos días la histórica Fabricato.

Para lo que resta del año que viene el Gran San proyecta tener buena dinámica comercial y tener una buena rotación de inventario dado que tomarán algunas medidas. Si no lo hacen, según Estupiñán, “vamos a amanecer con cientos de empresas de confección cerradas y cientos de familias en la calle porque no va a haber generación de empleo.

Entre los planos más próximos de la marca está renovar andenes, fachadas y hacer algunas modernizaciones internas, entre las cuales destaca la adaptación de la sede para la población discapacitada.

“También estamos reestructurando madrugón, que brinde garantías de seguridad a visitantes y reactivando departamento de mercadeo para ser más agresivos en publicidad”, concluyó.

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