| 1/5/2016 12:05:00 PM

La academia critica duramente a la nueva política de ciencia e innovación

El Gobierno colombiano prepara la hoja de ruta que guiará al sector de ciencia, tecnología e innovación (CTeI) en los próximos años y, pese a que no ha sido aprobada, ya se escuchan las primeras voces de protesta de un importante sector de la esfera académica.

Seis reconocidas universidades del país manifestaron su desacuerdo con la primera versión del documento Conpes que definirá el rumbo de dicha actividad en una carta dirigida al director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria y la encargada de Colciencias, Yanet Giha.
En dicho comunicado las Universidades Nacional, Javeriana, El Rosario, Antioquia, Caldas y Cartagena expresan que el documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) se queda corto frente a las necesidades reales que tiene el país en materia de CTeI.
Una de ellas es la falta de recursos, ya que “la innovación es una actividad de alta incertidumbre que exige, entre otros aspectos, capital de riesgo que los países avanzados han ejecutado desde tiempo atrás”. Lea también: ¿Qué puede aprender Colombia de la experiencia alemana en materia de ciencia y tecnología?
En Colombia, este capital es prácticamente inexistente y aún estamos lejos de crear las condiciones y la cultura para obtenerlo”, subraya la carta elaborada con el apoyo de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC) y varios centros de investigación del país.
El borrador del Conpes, que será socializado en febrero antes de su aprobación y ejecución en los próximos diez años, “refleja una visión general de la ciencia y la tecnología” que “carece de profundidad”, sentencia la misiva. 
Y agrega que esta política “no conecta claramente la innovación con la investigación, y pasa de forma directa a un discurso sin fondo sobre la competitividad”. Lea también: ¿Qué le hace falta a Colombia para convertirse en un país verdaderamente innovador? 
La crítica va más allá pues los académicos consideran que dicho documento es más bien un formalismo que un verdadero compromiso del Gobierno por sacar adelante a este sector, que afronta una notable falta de competitividad desde hace varias décadas. 
“Parece un documento elaborado exclusivamente para cumplir un requisito del país en su intento por pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”, advierte un informe de la agencia de noticias de la UNAL. 
Una visión integral del problema
Es preciso señalar que los distintos actores involucrados en el diseño de la política de CTeI recibieron observaciones de los expertos hasta el pasado 18 de diciembre del 2015 con el objetivo de “enriquecer” el documento final, según lo explicó el subdirector de Colciencias, Alejandro Olaya, en su cuenta de Twitter.  
Los académicos de la Universidad Nacional, por su parte, analizaron cada uno de los puntos del Conpes y concluyeron que lo más viable era reescribir el documento pues “adolece de un apropiado sustento técnico que conduzca a construir una verdadera política de desarrollo científico y tecnológico de largo plazo para el país”. 
Así lo explica el informe de la agencia de noticias de esa institución, en el que además se afirma que el proyecto “tiene un foco empresarial, pero ignora en sus planteamientos la situación real del sector productivo en general y de la industria en particular”.
Creemos que no es conveniente tratar de sugerir cambios, porque consideramos necesario estructurar un nuevo documento que aborde el tema, teniendo en cuenta la realidad nacional”, añade la carta redactada por las seis universidades.
Los puntos que aborda el Conpes
La política de CTeI 2015-2025, cuyos primeros adelantos fueron presentados el pasado 9 de diciembre, sostiene que un ecosistema de innovación exitoso es aquel en el que “los actores involucrados en la generación, difusión y apropiación del conocimiento interactúan entre sí, aprenden y acumulan conocimiento”. 
Este proyecto prevé fortalecer el capital humano dedicado a la investigación, aumentar la participación de los emprendedores en el aparato productivo del país, promover la generación de conocimiento de alto valor agregado y generar sinergias entre los distintos sectores. 
Uno de los aspectos más delicados que aborda el Conpes es la falta de inversión en actividades de ciencia, tecnología e innovación (ACTI), la cual alcanzó el 0,46% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2014. 
 
Este porcentaje, que incluso es inferior al promedio de la región (1,15% del PIB), se sustenta en el “bajo esfuerzo” que realizan el sector público y en especial el privado para  financiar este rubro “como mecanismo de promoción del desarrollo económico y social” del país, detalla el proyecto. 
En el año 2004, por ejemplo, la inversión pública en ACTI llegó al 51% del total mientras que la privada fue del 47%. Este porcentaje se desequilibró en el 2014 cuando los recursos asignados se distribuyeron en un 62% y 36%, respectivamente.
 
Otro de los aspectos problemáticos es el déficit de profesionales calificados que contribuyan con la renovación del sector de CTeI. Muestra de ello es que en el 2012 se graduaron 6,6 doctores por millón de habitantes, mientras que en Brasil esa cifra llegó a 70,6 y en México 43,7. 
Este factor se suma a la calidad de los programas de doctorado, ya que solo el 2,4% de ellos tienen un registro de alta calidad en las áreas de educación, física y medicina.
“Bajo este contexto, si Colombia quiere potenciar las actividades de CTeI mediante la formación doctoral, sería necesario que el país graduara en el año 2025, 60 doctores por millón de habitantes, solo para alcanzar el promedio latinoamericano”, apunta el borrador del documento oficial. 
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