| 1/26/2016 12:05:00 AM

Rasgos de la vida de Cala, un intrépido del siglo XXI

Extractos de la entrevista a Cala como motivador empresarial, donde explica cómo cierta adversidad y complejidad en su vida le han llevado a la innovación, la creatividad y a tomar caminos de riesgo para transformar su vida profesional y empresarial.

Desde niño, estando todavía en Cuba, soñando con ser un explorador y ciudadano del mundo, mi mamá me decía que era un desadaptado porque en cinco generaciones de mi familia habían nacido y vivido en el mismo pueblo. Pero la curiosidad extrema que tenía era saber qué había en la próxima ciudad y fuera de mi país hasta que por fin me fui de Cuba en 1998 con 28 años.

En el 2001 me reencontré con un excompañero de la universidad y pude ir a hacer mi pasantía de 3 meses en CNN y empecé a adentrarme al mundo ejecutivo de la cadena. Años atrás en el Instituto Cubano de Radio y Televisión vi por interno el canal y me dije: quiero trabajar allí. Me puse esa meta sin saber cómo llegaría.

En mi caso el entorno en Cuba si tuvo que ver con frustraciones y grandes depresiones. Yo entendía que mi entorno me estaba asfixiando. Al comprender que no podría cambiar el entorno busqué en la desesperación ser creativo, puse mi mente y las personas de mi entorno a que me ayudaran a elevarme. De esta forma mantuve mi deseo de soñar y con amigos pude diseñar el futuro. Dado que el presente era asfixiante, busqué imaginar mi futuro. Empezamos a buscar alternativas con una idea que he hecho mía: si cabe en mi mente, cabe en mi vida.

A mí me ha ayudado mucho la desesperación para crecer y soy un gran aprendiz de usar la desesperación para ser creativo y lograr dar un salto en mi vida. Por ejemplo para hacer parte de una delegación que me permitió salir de Cuba y llegar a Toronto, Canadá, mentí que sabía inglés.

No tener a nadie allí me llevó a ser mesero, recoger desechos en la basura, hacer servicios para formarme de nuevo, pagarme una carrera de comunicador y poder cumplir mis metas y sueños. Fue una historia de reinventarme y retarme, cuando me siento cómodo o me dicen que llegué a la cima, me preocupo y pienso que si lo acepto es porque empecé a morir. La cima es una ilusión y de inmediato busco que nuevo puedo aprender.

Mi método de vida es constante crecimiento y aprendizaje, de trasformación permanente. No es fácil porque la mayoría de mentalidades buscan estabilidad, lo que hace que el crecimiento sea lento. Puede llegar a nulo. Te quedas sin arriesgar. Pero hay que invertir todo el tiempo en crecimiento.

Los mayores somos migrantes a una era digital y eso quiere decir que el mundo lo determinan los jóvenes y quienes deben adaptarse ahora son los mayores.

 

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