| 9/10/2015 5:00:00 AM

¿Por qué el valor de las compañías tecnológicas supera la riqueza de algunas naciones?

Tres compañías tecnológicas encabezan el listado que cada año publica la revista Forbes con las marcas más valiosas del mundo. El costo de estas empresas, que han basado su modelo de negocio en el conocimiento, supera el Producto Interno Bruto (PIB) de algunos países de cuatro continentes.

Apple, el gigante tecnológico fundado en 1976 por Steve Jobs, fue catalogada por Forbes como la empresa más valiosa del mundo (US$145,3 billones) en 2015. Con solo 92.600 empleados, esta compañía logró superar el PIB de países que tienen una población superior a los 3 millones.
Entre ellos, Uruguay (US$57,47 billones), Costa Rica (US$49,55 billones), Hungría (US$137,10 billones), Kenia (US$60,93 billones), Nueva Guinea (US$15 billones) o Sri Lanka (US$74,941 billones).
Microsoft, la marca creada por Bill Gates, logró una valorización de US$69,3 billones y se ubicó en el segundo lugar del listado. Mientras que Google se sitúo tercera con un costo de US$65,6 billones, superando así a otras empresas tecnológicas como IBM ($49,8 billones), Samsung ($37,9 B), General Electric (US$37,5 billones) e incluso Facebook (US$36,5 billones).
¿Por qué pasa esto?
Hoy en día el valor de estas empresas es equiparable a la riqueza de los países porque sencillamente el mundo cambió la página de “la economía de átomos”, en la que “se requerían décadas, inmensa cantidad de gente y capital” para avanzar en un negocio.
Así lo explicó en una entrevista concedida a Dinero el experto del Harvard Business School, Juan Enríquez, quien considera que en el modelo actual es vital el emprendimiento y la innovación porque “más del 90% de la economía se fundamenta en el conocimiento”.
El experto mexicano puso el ejemplo de la India, un país con “un sistema político más conflictivo que el de Colombia”, pero que “entendió que es necesario seleccionar a la gente más brillante” para impulsar el desarrollo.
Esta mentalidad, según Enríquez, contrasta con la de muchos países latinoamericanos, en donde las empresas seleccionan a un empleado para que trabaje con ellos porque esa persona “jugó dominó con el nieto del jefe en una cervecera”.
“Empecemos a premiar a aquellas personas que no tienen el propósito de ser el alma de la fiesta del sábado, pero que tienen la inteligencia de ver el mundo de otra manera”, sentenció.
Y agregó que si las sociedades “celebran a las actrices de comedia, a los deportistas y a los narcos”, en vez de premiar a las personas con buenas ideas, continuarán dando vueltas alrededor de sus problemas.
Algunos ejemplos
Juan Enríquez, quien además ejerce como director general de Excel Venture Management, puso el ejemplo de Bill Gates para demostrar todo lo que pierden los Gobiernos cuando no apoyan a las mentes brillantes.
El directivo contó que el estado de Nuevo México (EE.UU) tendría el PIB más alto de esa nación si un banquero no le hubiese negado un préstamo por US$500.000 a Gates para llevar a cabo un emprendimiento que más tarde se radicaría en Washington con el nombre de Microsoft.
Luego de ese suceso, en la capital de Estados Unidos se forjó un dinámico ecosistema de emprendimiento que daría origen a empresas de base tecnológica de la talla de Amazon, Red Hat, entre otras.
A ese caso se suma el del fallecido bioquímico uruguayo Alejandro Zaffaroni (1923 -2014), quien realizó aportes trascendentales para el desarrollo de la píldora anticonceptiva y los parches de nicotina. 
El científico tuvo que moverse a Sillincon Valley (California), la meca del emprendimiento a nivel global, para llevar a cabo sus proyectos. En ese lugar fundó más de 10 empresas que “duplicarían” el crecimiento económico de su país natal si hubiesen sido instaladas allí, concluyó Enríquez, quien participó recientemente en el Congreso Internacional Andicom.
Precisamente una de las principales conclusiones de ese evento especializado en el sector de las TIC, es que las naciones que fundamentan su modelo económico en las materias primas tienen que dar el salto hacia la digitalización y diversificación de sus productos.
Para ello será necesario focalizar los US$19,1 billones que se invierten anualmente en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en América Latina, y priorizar los esfuerzos para apoyar los emprendimientos con mayor potencial de crecimiento en el mercado global, según recomienda un reciente estudio apoyado por la Fundación Telefónica.
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