| 6/10/2005 12:00:00 AM

Santiago Perdomo Maldonado

En cinco años, Santiago Perdomo les cambió el signo a los índices de un banco hipotecario debilitado para convertirlo en banco comercial en expansión.

El presidente de Multibanca Colpatria, el administrador de empresas Santiago Perdomo Maldonado, tiene mil anécdotas para mostrar cómo se transforma una entidad financiera en cinco años. En 2000, en lo peor de la crisis de la banca hipotecaria, la alta dirección del Banco se reunió en Anapoima, para formular el plan estratégico anual. A la cabeza del ejercicio estaba Santiago Perdomo, quien además de ser el presidente de la entidad era profesor de planeación del Cesa, su universidad. Al inicio de la sesión quedó claro que, a pesar de llevar años trabajando juntos, desconocían mucho de sus intereses y preocupaciones personales. Por eso, la sesión comenzó por el principio, por conocerse entre vecinos de oficina.

El bogotano de 47 años interrumpe su relato. Mira el identificador de llamadas, se disculpa y contesta el celular. Tiene prioridades claras: primero los clientes. Se propusieron -continúa tras soltar una bocanada de humo de un cigarro de marca- encontrar entre todos cinco objetivos estratégicos para los tres años siguientes. Terminaron con una lista de seis tareas; mejorar la liquidez del banco, como la más importante. A eso se dedicó toda la organización y en diciembre, ya habían resuelto buena parte del problema.

En 2001 pusieron el acento en corregir el desbalance de la cartera de préstamos, que estaba 75% en crédito hipotecario, 20% en comercial y 10% en consumo. La meta fue llevarla a terceras partes. Para lograrlo, aumentaron el crédito de consumo con tarjeta en estratos 2, 3 y 4. El número de tarjetas entregadas creció al 50% anual y hoy Colpatria es el tercer banco en plásticos emitidos, y tiene 30% de su cartera en consumo.

Prestarles a las empresas fue una proeza. Los balances de las firmas estaban destrozados por la crisis. Entonces decidieron creer en los empresarios. Estructuraron un esquema de patrimonios autónomos, para desembolsarles dinero a proyectos viables, aunque las empresas tuvieran problemas de liquidez. Con ese instrumento, Colpatria salvó 130 empresas, 30.000 empleos y aumentó a 40% la proporción de su cartera comercial.

En 20 años de carrera en el grupo, que comenzó como subgerente de oficina, ha acumulado logros. Tal vez porque lidera con el ejemplo, es obsesivo con el seguimiento e inflexible con los compromisos. Una de las pocas cosas que lo sacan de casillas es que las cosas no estén a tiempo, o en la forma convenida, sobre todo si se afecta a los clientes. "Esto no es de estrellas, es de juiciosos", dice para referirse al éxito en la banca.

Aumenta la dosis de 'juicio' con su horario de trabajo. Se levanta a las 4:30, llega a la oficina entre las 6:30 y 7 y sus jornadas van hasta las 11 ó 12 p.m. Por eso, disfruta tanto el tiempo en compañía de sus tres hijos y su esposa y de sus descansos en su finca de tierra fría.

El mercado reconoce su labor y la de su equipo. La emisión de títulos subordinados que colocó en mayo tuvo una demanda que excedió en 400% la oferta disponible.
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