| 4/15/2005 12:00:00 AM

Rafael Mejía López

De su mano, la SAC recuperó el papel protagónico en la defensa de los intereses del sector agropecuario. La clave, pragmatismo, dominio del tema y liderazgo.

Cuando Rafael Mejía llegó a la presidencia de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), encontró una entidad sin peso político, con relaciones internas y externas deterioradas y a punto de ser liquidada. En 4 años, organizó la casa, convocó de nuevo a los gremios y le devolvió a la asociación su importancia como representante y vocera del sector ante gobierno, Congreso, medios de comunicación y demás grupos sociales. Hoy es el presidente que más ha durado en los últimos 25 años.

"El objetivo común debe ser la rentabilidad económica y social; el resto es carreta", afirma tajante. Y Mejía no solo predica: el 15 de febrero de 2001, cuando recibió el 'gremio de gremios' -fundado en 1871-, la SAC tenía una pérdida de $1.204 millones (en 2000); al año siguiente, redujo el saldo negativo hasta $17,9 millones, y ya en 2002 el ejercicio dejó una ganancia de $4,9 millones.

Pero más allá de recuperar la viabilidad económica de la entidad, el mérito de su gestión ha sido armonizar las relaciones entre los gremios afiliados, crear mecanismos para fomentar su desarrollo conjunto y generar la discusión pública oportuna sobre los temas fundamentales y más sensibles para los productores agropecuarios. La clave, su pragmatismo, dominio del tema y liderazgo.

"La oferta agrícola está creciendo más rápido que la demanda. Por eso, es prioritario buscar convenios internacionales", alerta Mejía. De esa premisa partió para impulsar por medio del gremio el tratado CAN-Mercosur y liderar con propuestas concretas la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Este bogotano zootecnista y economista agrícola de North Carolina State University, cuya trayectoria profesional incluye la vicepresidencia financiera de Diners Club; la gerencia de Alicol, Ajover y Schrader Camargo Ingenieros Asociados, y la dirección general de crédito y dirección de crédito agropecuario del Banco de Colombia, es un convencido de que el modelo actual del negocio debe cambiar, y virar desde los productores que salen a buscar demanda para su oferta agrícola hacia los que trabajan para generar una producción acorde con lo que pide el mercado. Para ello, ha fomentado la interrelación de la SAC con sectores clave como el industrial, el financiero y el de servicios; además, con el Sena desde hace 2 años, la asociación ofrece programas educativos gratuitos en busca de formalizar el sector e impulsar lo que denomina la 'empresarización' del campo.

Ahora sus retos son terminar satisfactoriamente la negociación del TLC, prepararse para nuevos tratados con China, la Comunidad Europea y Guatemala, e incluir las sugerencias de la SAC en la agenda interna del gobierno. Así, con su estilo directo y pragmático, este finquero, agricultor, ganadero y empresario espera devolverles a los temas del agro el lugar protagónico que nunca debieron perder.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?