Pablo Guerrero

| 1/24/2003 12:00:00 AM

Pablo Guerrero

Lidera el proceso de calidad de Comolsa, filial del Grupo Carvajal que acaba de ganar el Premio Iberoamericano de Calidad.

Cargo

Gerente general de Comolsa.



Educación

1993 Master of Science in Graphic Arts Systems, Rochester Institute of Technology, Rochester, New York.



1988 Ingeniería industrial, Georgia Institute of Technology, Atlanta, Georgia.



Trayectoria

1997-2002, gerente general división Eticar, Carpak S.A.

1994-1997, gerente de producción Plegacol

1993-1994, gerente de planta Fema S.A.

1991-1992, gerente de producción Eticar, Carpak S.A.

1989-1991, coordinador ventas-producción Eticar, Carpak S.A.



Status

Casado.



Hace cerca de 13 años , Pablo Guerrero encontró los dos focos de su vida. Por un lado, empezó a cultivar su principal afición, la aviación, y hoy es un piloto privado que en su tiempo libre maneja un monomotor Cessna. Y por otro, ingresó al Grupo Carvajal, donde desde esa época ha estado vinculado al sector de empaques de esta organización empresarial.



En la actualidad es el 'piloto' de la empresa Comolsa, una filial de Carvajal especializada en empaques de pulpa moldeada que trabaja sobre todo para el sector avícola. La empresa reprocesa el desperdicio de papel y lo convierte en estuches y bandejas para huevos, con una producción cercana a las 830 toneladas de pulpa cada mes. Además de Carvajal, en esta firma tienen participación la finlandesa Huhtamaki, Promolca de Venezuela y Hartmann de Dinamarca.



La importancia de la gestión de Guerrero radica en que condujo a Comolsa a ganar el Premio Iberoamericano de Calidad, que le fue entregado a la compañía a finales del año pasado en República Dominicana. Para él, este es el resultado de un "grupo humano extraordinario, una visión de largo plazo que le permitió a la empresa luchar contra factores estructurales del negocio y a la actitud favorable de los clientes en todos los procesos de calidad en esta cadena".



Comolsa nació hace 20 años, en un mercado avícola acostumbrado a utilizar bandejas y empaques plásticos. La tarea de cambiar la percepción del mercado y pasar del plástico a la bandeja desechable en pulpa fue uno de los mayores desafíos para la compañía.



Una vez ganó participación en el mercado y lo colonizó, tuvo que luchar con otra tendencia en el consumo: la reutilización del producto, que genera problemas sanitarios para las aves, pues es un transmisor de enfermedades.



Ante estos dos grandes retos, la empresa empezó a trabajar en el proceso de calidad para lograr niveles de eficiencia, calidad y servicio que hicieran más fáciles los procesos de toma de conciencia de los clientes y de utilización de los productos.



Logró la certificación ISO9000, ganó en 1997 el Premio Nacional de la Calidad, ya cuenta con la certificación de calidad medioambiental ISO14000 y acaba de ganar el premio Iberoamericano.



Según Guerrero, frente a fenómenos comerciales como el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), las posibilidades de desarrollo de la industria están en ser proveedores de excelente calidad, eficientes y competitivos en precio, "para que nuestros clientes puedan competir en un entorno más amplio y complejo".



Por ahora, Guerrero está enfocado en avanzar en sus procesos de calidad, ampliar su mercado y lograr mayores índices de competitividad para los avicultores colombianos.
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