| 6/11/2004 12:00:00 AM

Mariano Díaz Arenas

Con su liderazgo, hizo realidad el proyecto del Chicó F.C., el único equipo bogotano en las semifinales del torneo profesional y el más 'patrocinado' del país.

Su pasión por el fútbol surgió desde muy pequeño, incentivada por la 'fiebre' de su padre que le enseñó a amar este deporte. Por eso, no lo pensó dos veces cuando tuvo que renunciar a su trabajo en el Banco Colpatria para asumir de tiempo completo la presidencia del Chicó Fútbol Club -recién ascendido a la primera división- y liderar el primer proyecto de democratización de este deporte en Colombia, el cual sin duda inició con pie derecho.

La gestión de este administrador de empresas, nacido en Sogamoso (Boyacá) hace 29 años y formado en el Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa), ha demostrado que el fútbol en Colombia sí puede ser negocio, cuando es manejado con los mismos criterios de rentabilidad de cualquier empresa privada.

Su experiencia en el sector financiero (gerente de banca corporativa y empresarial de Colpatria) le permitió diseñar un esquema eficiente y rentable, que con apenas 5 personas de planta; organización plana; una nómina de jugadores con salarios ajustados a la realidad -entre $1 millón y $3 millones mensuales-; un novedoso esquema fiduciario de administración que garantiza transparencia en el manejo de recursos, y basado en su notable liderazgo para convocar -en torno al producto Chicó- a otros empresarios igualmente apasionados por el fútbol, ha logrado darle la credibilidad suficiente al proyecto y gracias a ello, agrupa hoy 2.300 socios y el mayor número de patrocinadores que equipo colombiano alguno haya tenido en forma simultánea.

De hecho, el Chicó sostiene convenios comerciales con prestigiosas organizaciones, como Lotería de Bogotá, Sonapi y Telecom, por $950 millones; y con Colpatria, Body Tech, Manpower, Gatorade, Diageo (Johnnie Walker), Guayigol, SuperCable y Fenalco, por otros $300 millones. A pesar de ser un equipo nuevo, percibió en el primer semestre del año más de $300 millones por taquillas. "Aspiramos a cerrar el año en $700 millones por ese concepto y lograr un saldo favorable de $200 millones al final del ejercicio", agrega Díaz.

Su mérito ha estado en optimizar recursos económicos y humanos; mantener línea directa con el técnico Eduardo Pimentel; su cercanía y apoyo al grupo de jugadores, y apostarle al marketing deportivo, como la fórmula de éxito en este negocio. El resto dependerá de los goles de su equipo.
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