| 4/27/2007 12:00:00 AM

María Fernanda Mejía

Esta ejecutiva está convencida de que el éxito de su empresa es la combinación perfecta entre un recurso humano preparado y comprometido, que cuenta con la mejor tecnología para competir sin fronteras.

Empezó unas vacaciones trabajando en su empresa familiar MAC S.A. y con el paso del tiempo se apasionó con el equipo de trabajo y el conocimiento del negocio de las baterías. María Fernanda Mejía realizó sus estudios de contaduría pública en la Universidad Javeriana de Cali y luego de trabajar tres años en Arthur Andersen, ingresó a la empresa en 1985. Empezó en el área de auditoría interna y en 2001 era la vicepresidencia financiera y administrativa.

Cuando su hermano, Luis Ernesto Mejía, fue nombrado Viceministro de Minas y Energía, María Fernanda asumió la presidencia de la compañía. Con la empresa en un excelente momento, le esperaba el reto de hacer que MAC fuera aún más competitiva globalmente.
 
Desde su gestión, ha incursionado en nuevos mercados como Estados Unidos, Kuwait, Bolivia, Qatar, México y Arabia Saudita, entre otros. Los resultados hablan por sí solos, pues a finales de 2000, el volumen de unidades exportadas era de 366.000, equivalente a US $7.6 millones. Para el cierre de 2006, estas llegaron a ser 1.500.000 unidades, es decir, US $38 millones.

MAC tiene cerca del 54% del mercado nacional de baterías y provee 91,5% de baterías de equipo original a las ensambladoras más importantes del país. Siendo el productor líder en Colombia y la Comunidad Andina, Mejía estuvo a la cabeza de un ambicioso proyecto de expansión y desarrollo, donde se hizo una inversión de 25 millones de dólares para construir 50.000 m.2 en instalaciones administrativas y productivas.

Con la humildad que la caracteriza, enfatiza que gracias a su equipo de trabajo se desarrolló y ejecutó el plan para edificar la planta más grande y moderna del país y la región, dotada de tecnología de punta para la producción y reciclaje de baterías sin perjudicar el medio ambiente.
 
A su vez, aumentaron la capacidad instalada en 3.500.000 unidades anuales y esperan llegar a los seis millones en el mediano plazo, para así competir con los grandes del mundo. Mejía asegura que, para maximizar el éxito de esta inversión, hay que contar con personas que tengan un crecimiento profesional y personal al interior de MAC.
 
Es así como está liderando un intenso programa de formación de talento humano, puesto que considera que para ser de talla mundial, hay que lograr la combinación ideal entre la capacitación del equipo profesional y el desarrollo tecnológico.

En esta empresa familiar, es esencial complementarse y ayudarse. Su hermano, Diego, vicepresidente comercial, ha trabajado con ella 20 años y asegura que María Fernanda es una excelente líder, que tiene la habilidad de escuchar a las personas, validar sus ideas y atribuirles el mérito de sus logros. Para él, el compromiso de su hermana y su actitud abierta y cercana involucra aún más al equipo de MAC, para ser la exitosa empresa que es.
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