María Esparza

| 5/26/2001 12:00:00 AM

María Esparza

De su intuición e inteligencia depende el éxito de algunas de las marcas más importantes del país.

Cargo



Vicepresidente de medios, The Media Edge, Colombia



Educación



Publicista Universidad Central.



Enfasis en mercadeo, Media Lions Programme, London Business School.



Trayectoria



1978-79, Ponce de León Publicidad.



1979-82, House Agency.



1982-87, McCann Erickson.



1987-1988, Productos Alpina.



1988-1996, Contacto Publicidad.



1996 - hoy, Young & Rubicam / The Media Edge.



Status



Separada, un hijo.



Su negocio es la magia, sin ser maga. Busca controlar la sensibilidad de las personas para que se inclinen a comprar o a elegir sus productos sobre los demás. Por lo menos, esto puede resumir el trabajo de María Esparza, vicepresidente de la central de medios The Media Edge de la agencia Young & Rubicam, que forma parte del poderoso grupo internacional WPP. Ella es una de las pocas mujeres en Colombia al frente de este tipo de empresas.

Esparza asesora a sus clientes sobre cómo, dónde y cuándo pautar. Y no es una decisión cualquiera, pues Young & Rubicam, cuya central de medios es The Media Edge, fue la segunda agencia más importante del país el año pasado, según Ibope, cuando manejó una inversión bruta de $130.000 millones.



Esta palmireña, criada en Bucaramanga, graduada de la Universidad Central de Bogotá y con una experiencia de más de 20 años en publicidad y mercadeo, maneja la inversión de empresas como Colgate-Palmolive, Carulla-Vivero, Alpina, Avianca, Orbitel, Texaco, Quaker, Kokoriko, Deprisa, Leonisa, Compañía Nacional de Chocolates y Ericsson, entre otras.



María Esparza llegó a este oficio, por accidente, en 1978, cuando trabajaba en Ponce de León Publicidad para pagar sus estudios de Derecho, que inició casi por obligación. Todos le decían desde niña que debía ser abogada. En la agencia, una de las más grandes del país en su momento, no solo descubrió su nueva vocación, sino a su primer esposo. Empezó a crecer en su carrera, algo que no ha dejado de hacer. Ha pasado por las mejores agencias, ha manejado grandes clientes y ha hecho siempre lo que se propone, con dedicación y disciplina.



Tras 10 años de vivir en Cali y de un nuevo matrimonio del que le quedó su hijo (Sebastián), María Esparza regresó a Bogotá. No fue una decisión fácil, pero el ascenso de un peldaño más en su carrera la impulsó a dejar todo lo que había construido en la capital del Valle. Ahora, como vicepresidente, su trabajo es darles valor agregado a las marcas que tiene bajo su responsabilidad y estudiar la forma en que los medios pueden potenciarlas.



Esto se le facilita, cree ella, por ser una zurda contrariada, ya que esto le ha permitido tener una vida que se mueve dentro de una lateralidad cerebral que cruza permanentemente la inteligencia con las emociones. Y si bien el instinto la lleva a tomar decisiones arriesgadas o a saber qué es bueno o malo para sus clientes, sus acciones siempre están dominadas por la razón. Esta mezcla de experiencia, trabajo y constante actualización le ha permitido ascender y ser una mujer de éxito.



Para ella, la publicidad y las centrales de medios dejaron de ser un negocio de cifras y estadísticas, de instrumentos, de solo diseñar, vender y poner anuncios, para convertirse en uno inteligente, especializado, de pensadores que construyen marcas. Por eso, hoy está en la cresta de la ola, donde piensa quedarse por un buen tiempo.
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