| 3/5/2004 12:00:00 AM

MARCELA MONTOY.

Esta abogada bogotana es una de las piezas claves en la defensa de los intereses de la Nación en el pleito de los contratos de riesgo compartido de Telecom.

El próximo 9 de marzo será una fecha decisiva para Colombia Telecomunicaciones S.A. Ese día se hará público el fallo del tribunal de arbitramiento con respecto a la propuesta que reduce de US$198 a US$56 millones la suma que tendría que pagar Telecom a Ericsson por los controvertidos contratos de riesgo compartido. Detrás de esta propuesta se encuentra Marcela Monroy, quien desde 2000 es la apoderada principal de Telecom. Con este proceso, el equipo de Monroy ha sentado el precedente de que el Estado puede ser defendido profesionalmente y que el camino de las soluciones negociadas es viable para evitar el detrimento del patrimonio de los colombianos.

Esta abogada rosarista, que durante cinco años fue decana de Derecho de esa Universidad, fue llamada por Eduardo Pizano, el entonces presidente de Telecom, para formar parte del equipo de abogados que llevaría la defensa en ese proceso.

El trabajo de este equipo, en el pleito con Ericsson, incluía elaborar una contrademanda, diseñar los argumentos de la posición de Telecom, contestar la demanda y organizar las pruebas necesarias. En compañía de la oficina de su amigo Gabriel Taboada, conformó un equipo de siete abogados que, con la asesoría de Corfivalle en temas financieros, la colaboración de la Procuraduría y la Contraloría y otras entidades como Planeación Nacional, llegó a la propuesta de conciliación.

Después del caso Dragacol, las conciliaciones se han convertido en un tabú para las entidades del gobierno; sin embargo, un análisis juicioso que incluyó un estudio de probabilidades de los escenarios hecho por el equipo liderado por Monroy, llevó a plantear una fórmula de arreglo en la que la Nación pierda lo menos posible sin menoscabar la confianza de las empresas extranjeras en sus contratos con el gobierno colombiano.

Esta hija y esposa de abogados, de temperamento fuerte y buen humor, que en estos tres años trasladó parte de su oficina a la casa para estar cerca de sus dos hijos y que considera que su único pleito perdido es con la gente impuntual, se alista para la defensa en las demandas de las otras asociadas contra Telecom. El reto es reducir, hasta donde sea posible, los US$1.400 millones que en conjunto piden las multinacionales Alcatel, Itochu, Nec, Nortel y Siemens.
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