| 4/13/2007 12:00:00 AM

Luis Guillermo Vélez

Como gerente general de Siemens Perú, logró recuperar en menos de un año una compañía que estaba a punto de ser cerrada. Hoy es una empresa de más de 800 personas que facturó US$299 millones el año pasado.

En 2000, Luis Guillermo Vélez recibió una compañía en la que trabajaban 3 personas, donde las ventas solo ascendían a US$20 millones y estaba a punto de quebrar. El reto era complicado, más aún cuando solo le dieron un año para llegar al punto de equilibrio si quería evitar que la cerraran.
 
Con tan solo seis meses en la gerencia, Vélez cumplió con el objetivo y desde ese entonces año a año la empresa ha mantenido un crecimiento sostenible. En 2006, Siemens pasó del puesto 150 al 78 en el ranking de compañías más grandes de Perú.

Vélez es ingeniero industrial de la Universidad de Antioquia. Empezó como practicante en Elastex, empresa antioqueña de elásticos para ropa interior de mujeres. Al año, ya era jefe de producción de esta compañía. En 1975, se presentó a una convocatoria de Unysis que buscaba ingenieros de venta, y aunque no era su especialidad obtuvo el trabajo.
 
Allí duró poco tiempo porque se trasladó a Bogotá a ocupar el mismo cargo pero con mejores incentivos en Xerox. En esta compañía permaneció 17 años y llegó a ser vicepresidente de cuentas mayores y posteriormente vicepresidente de la zona noroccidental. En 1994, una firma de cazatalentos le ofreció una oportunidad en una multinacional cuyo nombre no le revelaron sino al final del proceso, cuando lo seleccionaron como gerente regional de Siemens en Medellín. En 2000, fue delegado gerente de Siemens en Perú con el objetivo de cerrar la compañía en este país o lograr que se convirtiera en una empresa rentable.

La estrategia de Vélez y su equipo de trabajo fue enfocarse en el cliente y lograr que las mismas tecnologías que ofrecía Siemens en el mundo fueran parte del portafolio de la empresa en Perú. Hoy es la filial más rentable de todas las de Suramérica y una de las mejores en Latinoamérica.
 
Este ingeniero está convencido de que parte de sus logros se deben a su forma de liderazgo abierta, pues esto le permite estar en permanente contacto con su equipo de trabajo y lograr conocerlos de verdad. Carlos Zündorf, quien trabaja con Vélez hace muchos años, lo define como una persona que no sólo es jefe sino líder y amigo, alguien con el que uno puede compartir, pedir consejos y resolver los problemas en conjunto.

A sus 55 años, Vélez tiene el reto de recuperar con nuevos negocios la salida de la unidad de telecomunicaciones de Siemens que hoy es parte de Nokia. Además, debe mantener la empresa como la número uno de Perú en generación, distribución y transmisión de energía.
 
En el largo plazo, la meta es que cada unidad de negocio sea número uno en este país. Su sueño, volver a Medellín y vivir en una finca, en la que pueda disfrutar de su esposa y sus tres hijos, y de vez en cuando dictar clases y asesorar empresas.
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