Julio Ernesto Toro

| 8/9/2002 12:00:00 AM

Julio Ernesto Toro

La gestión de este paisa tiene posicionado al Hospital San Vicente de Paúl como uno de los centros médicos más avanzados del país.

Cargo

Director general del Hospital

San Vicente de Paúl, desde 1995.



Educación

Médico de la Universidad de Antioquia.



Posgrado en gerencia hospitalaria de la Universidad EAFIT - CES.



Trayectoria

Gerente Susalud, Medicina Prepagada (1990 - 1994).



Director general Hospital San Vicente de Paúl (1983 - 1990).



Subdirector médico del Hospital San Vicente de Paúl (1981 - 1983).



Status

Casado, 2 hijos.



En 1968, cuando todavía estaba en la universidad, Julio Ernesto Toro pisó el Hospital San Vicente de Paúl de Medellín y desde ese momento esta institución se convirtió en el "centro de mi vida". El hospital es hoy uno de los centros con reconocimiento nacional e internacional por haber realizado complicadas cirugías. La proeza más reciente fue un transplante de laringe realizado el pasado 11 de julio. Además de este, se han practicado más de 1.800 trasplantes de riñón y 95 de médula ósea en la última década, y 62 de hígado, 2 de hígado y riñón, 4 de corazón y 7 de páncreas y riñón, desde el 2000. Estos avances científicos han estado enmarcados dentro de la excelente gestión que Julio Emilio Toro ha desarrollado en el hospital.



Toro reconoce que gran parte del éxito del hospital se debe a la alianza estratégica con la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. "La actividad académica es una fuerza muy poderosa para el desarrollo de programas científicos y de investigación. Esa es una de la características más importantes del hospital", afirma este médico paisa.



En 1995, al llegar por segunda vez a la Dirección del hospital, que ya había ejercido entre 1983 y 1990, se encontró con una institución con enormes dificultades para adaptarse a los cambios que estaba sufriendo el sector salud a raíz de la Ley 100. En ese momento, el hospital dejó de recibir los aportes del Estado y necesitaba reformar su estructura de ingresos. La meta era dedicarse a la venta de servicios y mejorar la calidad en la prestación para garantizar su supervivencia. Para lograrlo, Toro se embarcó en un cambio de cultura organizacional para convencer a la gente de que la responsabilidad del centro era de todos. Otro punto importante fue el cambio de los empleados al nuevo régimen de pensiones y cesantías para garantizar su viabilidad financiera. La labor de contratar con las EPS no fue muy ardua debido al reconocimiento que tenía el San Vicente. Como dice él mismo: "no vendía los servicios, nos los compraban".



Efectivamente, los logros no se hicieron esperar. El alto grado de eficiencia administrativa que ha alcanzado el hospital le permitió pasar de un estado de pérdidas y ganancias negativo a uno con cifras positivas. Pasó de perder entre $8.000 y $12.000 millones de hoy, a generar ganancias a partir de 1996. Actualmente, la venta de servicios médicos genera el 90% de los ingresos del hospital, mientras el 10% corresponde a donaciones. Para mantenerse, el hospital también vende tarjetas de Navidad, recicla basura, administra parqueaderos, fabrica suturas quirúrgicas y suero para consumo humano, entre otras cosas.



El San Vicente también ha encontrado un equilibrio entre la venta de servicios y el apoyo a personas de bajos recursos, haciendo un importante aporte social a la comunidad. El año pasado, por ejemplo, subsidió $12.000 millones en atención médica, cifra que corresponde al 10% de su presupuesto anual.



Fuera de su pasión por la medicina, a este paisa le gusta escribir y montar en moto. Es fundador y editor del periódico El Pulso, sobre la actualidad del sector salud. En el 2000, editó el libro Hospital & Empresa, sobre administración hospitalaria y pronto publicará su libro de versos, otra de sus pasiones y una de sus mayores satisfacciones.
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