| 9/30/2005 12:00:00 AM

Julián Morales Flórez

Nunca un colombiano había llegado tan pronto a manejar la responsabilidad y el dinero que administra este ingeniero industrial, que se desempeña como gerente de Mercados Emergentes del banco holandés ABN Amro, en Chicago.

Morales, de 31 años, hoy tiene dos funciones: Administra las compras y ventas de títulos de deuda de países en desarrollo como China, India, Paquistán, Argentina, Brasil, Sudáfrica, Checoslovaquia y Polonia, entre otros. Este negocio mueve entre US$350 millones y US$1.500 millones cada día. Además, negocia para todos los clientes de este banco en el mundo monedas y derivados de estos países.

Llegó a la mesa de divisas del ABN en Bogotá en 2002 y en su primer año aumentó las utilidades del portafolio de derivados en 25% e incrementó la participación en el mercado en un 12%.

Por su desempeño fue trasladado a Chicago, para trabajar con papeles de mercados emergentes para clientes de Latinoamérica y un año y medio después fue ascendido a gerente de emergentes para todo el mundo. En su nuevo cargo, incrementó el volumen de negocios en 40% y consiguió una participación en el mercado de Norteamérica de 5,15%, con lo que ubicó a su banco entre los cinco mejores del mundo en ese tipo de activos.

Además, según una encuesta de la revista Euromoney, el aumento de 1,5 puntos en la participación de mercado en 2004 fue uno de los más altos registrados en el globo. Para el año entrante, sus metas son muy ambiciosas. Aspira incrementar las utilidades de su área en 32% y su participación de mercado en 15%.

Atribuye sus resultados a la implantación de cuatro estrategias. La primera, aumentar los servicios con plataformas electrónicas; la segunda, ser agresivo en precios; la tercera, focalizar su esfuerzo en nichos específicos y, por último, hacer ventas cruzadas de productos. Además, considera que su éxito obedece a la red global del banco y a su equipo de trabajo.

Julián Morales comenzó su carrera en una firma de corretaje de la Bolsa Nacional Agropecuaria, donde operó en la mesa de futuros y opciones. De allí pasó a la mesa de divisas del Banco Sudameris y luego al ABN Amro Bank.

Allí aprendió a trabajar con gente ágil, con poder de decisión y dispuesta a tomar riesgos, porque así se facilita la toma de decisiones en forma rápida. Es muy exigente con su equipo y requiere que estén siempre bien informados. "En este tipo de trabajo, la información es primordial", dice.

Cree ciegamente en el futuro. Está convencido de que en finanzas se puede llegar tan lejos como se quiera. A lo mejor tiene razón: para los financieros de talla internacional, no hay límite.
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