| 3/18/2005 12:00:00 AM

Juan Pablo Bonilla

Pertenece a la junta ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), organismo que regulará la reducción de gases efecto invernadero, tras la ratificación del Protocolo de Kyoto.

Cuando estudiaba ingeniería civil, a Juan Pablo Bonilla lo apasionaban las estructuras. Durante tres años de su carrera fue monitor del área de resistencia de materiales y estaba convencido de que ese era su futuro profesional. Pero no fue así. Al ingresar a su primer trabajo, como ingeniero de la gerencia técnica de Carbocol, empezó a trabajar en temas de energía relacionados con el ambiente y ese interés inicial fue cambiando hacia el desarrollo sostenible y los temas ambientales.

Esta transformación lo llevó a realizar su maestría y doctorado en manejos ambientales y energéticos, desarrollando su tesis sobre la reducción de gases efecto invernadero.

Hoy, Bonilla es un importante analista internacional en el tema ambiental y ocupa -desde diciembre de 2003- uno de los 20 puestos en la junta ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de Naciones Unidas. Esta entidad adquirió mayor relevancia, tras la ratificación del Protocolo de Kyoto el pasado 16 de febrero, pues tendrá un papel fundamental en la consolidación del mercado de certificados de reducción de emisiones.

La ratificación del Protocolo de Kyoto obliga a los países industrializados firmantes a reducir sus emisiones de gases. Para lograr sus metas tienen varias opciones: una, reducirlas internamente, circunstancia muy compleja y costosa; o que países en vía de desarrollo formulen proyectos para vender estas reducciones de gases como dióxido de carbono, metano u óxido nitroso. Y el MDL es el instrumento que establece el Protocolo de Kyoto para este tipo de proyectos. La junta autoriza las metodologías de reducción de emisiones de los diferentes proyectos; acredita las entidades operacionales que hacen seguimiento a las metodologías; y registra los proyectos para autorizar su mercado de reducción, en un mercado que irá en aumento.

Además de su puesto en la junta, en las próximas semanas Bonilla se vinculará al Banco Mundial como especialista senior ambiental para América Latina y el Caribe, con sede en Washington.

Aunque nació en Bogotá y sus ancestros son payaneses, Bonilla se considera barranquillero, ciudad de la que ocupó la dirección de Fundesarrollo. También trascendió al plano nacional; primero como gerente ambiental de la Andi, luego como asesor de la vicepresidencia de la República en el gobierno anterior y más recientemente como viceministro de Ambiente en el actual gobierno, cargo del que se retiró a mediados del año pasado. Desde esa cartera, y como él recalca, "con el apoyo de las ministras y todo el equipo del Ministerio", logró articular el tema ambiental con el de agua potable y saneamiento; desarrollar una metodología para medir las eficiencias de las corporaciones autónomas regionales, y consolidar el programa de servicios ambientales, que va desde los mercados verdes, hasta los proyectos para el MDL. En estos últimos, Colombia ya tiene más de 40.
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