Juan Carlos Molina

| 5/17/2002 12:00:00 AM

Juan Carlos Molina

Ha convertido a Integración en la agencia líder de las campañas institucionales. Su proyecto actual es lograr que los colombianos se apropien de la bandera nacional, y le ha ido muy bien.

Cargo actual

Gerente de Integración.



Educación

Administrador de Empresas, Ceipa. Formación humanística adquirida en la "universidad de la calle", durante los 3 años que vivió en Europa.



Trayectoria

Ejecutivo y director de medios.

Director de producción.

Copy, entre 1978 y 1981.

Gerente de la Tienda Creativa 1981-1984.

Gerente de Integración 1984 a la fecha.



Basta ver la sede de Integración, en la ciudad de Medellín, para percibir que esta agencia de publicidad es diferente, y cruzar la entrada para comprobarlo. Las esculturas en el antejardín que representan gente trabajando, el techo alto como de fábrica, los espacios curvos, las divisiones internas de ladrillo y los innumerables objetos decorativos, puestos como al descuido pero todos en el lugar preciso, le dan un sello muy particular a la agencia, que se acentúa cuando se conoce el trabajo creativo que realiza.



Para Juan Carlos Molina, gerente de Integración, la casa representa y manifiesta la filosofía de la empresa: ser una agencia sin puertas, donde el cliente puede participar en todas las reuniones. Este pensamiento está tan interiorizado, que Integración no firma sus avisos, como acostumbran la mayoría de las agencias, porque "el trabajo es en equipo con el cliente".



"En un negocio lleno de misterios, somos una agencia sin secretos", explica Molina, quien les exige a sus clientes el mismo compromiso. Tradicionalmente, Integración recibe una cuenta al año, porque se toma entre dos y cuatro meses para conocer muy bien a la empresa que va a representar. Emprende un proceso de inducción con la compañía, conoce sus procesos de producción, va a los canales de distribución, se empapa muy bien del negocio del cliente y ahí sí los creativos empiezan a actuar.



La forma de relacionarse con los clientes es solo una de las innovaciones de la agencia. Quienes han seguido de cerca la historia de Molina consideran que este antioqueño de 44 años ha tenido la sensibilidad para saber transmitir en mensajes el sentimiento de los paisas (un claro ejemplo son las vallas con dichos populares), y para liderar campañas institucionales que reúnen a empresas, gremios y fuerzas vivas en torno a temas de interés general, como la campaña cívica Hecho en Medellín que se lanzó en 1988, o la importancia de votar, que se presentó para las elecciones de 1997 y que tan solo en Medellín logró incrementar la votación en 192% para Alcalde en primera vuelta, y en segunda vuelta en 172%, con respecto a las anteriores.



Ahora, la iniciativa de Molina es lograr que los colombianos se apropien de un símbolo tan importante como la bandera "y que se la arrebatemos a los violentos". Esta campaña se lanzó el 15 de abril y ha sido todo un éxito. En la primera semana, había vinculado 24 empresas y al cierre de esta edición ya superaba las 60. En Medellín están saliendo a la venta 100.000 banderas para llevar en los carros y cada vez es más común ver a los colombianos con un broche del tricolor nacional en la solapa de sus sacos.



"El día en que todos entendamos que si al país le va bien, a nosotros también nos va bien, ese día van a empezar a cambiar las cosas en Colombia", afirma Molina, quien está convencido de que el compromiso de los empresarios debe ir más allá de la generación del empleo o la generación de riqueza, y por medio de las campañas institucionales que lidera --muchas de ellas gratuitas-- pone su grano de arena para contribuir a ese cambio. Como dice "nos queda mucho por hacer, porque el país necesita montarse en el bus de los deberes. Faltan sembradores que no aspiren a recoger la cosecha ahí mismo, sino que siembren los granos para el futuro".
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