| 11/14/2003 12:00:00 AM

Gabriel Jaime Ortega

Diseñó el proyecto de generación de energía del río Amoyá, en el Tolima, que hoy es ejemplo y modelo para el mundo.

Cargo

Presidente de Generadora Unión, desde 1995.



Educación

Ingeniero civil de la Facultad de Minas - Universidad Nacional de Medellín, 1979.

Programa de desarrollo directivo, Universidad de la Sabana - Inalde, 1991.



Trayectoria

Presidente de la empresa Núcleo Proyectos y Construcciones, 1989 - 1999.

Director de obra, empresa Optima S.A., 1987 - 1989.

Jefe grupo instrumentación y laboratorio de suelos, Interconexión Eléctrica (ISA), 1980 - 1987.



Status

Casado, 3 hijos.



¿Cómo generar energía con un mínimo impacto ambiental y lograr que su gestión se convierta en un modelo de captación de recursos y de cuidado del entorno donde se produce? Gabriel Jaime Ortega, presidente de Generadora Unión, encontró la fórmula, luego de estrellarse varias veces con el modelo tradicional. En la región de Chaparral, Tolima, a más de 3.200 metros de altura, está uno de los más grandes e imponentes embalses naturales del país: el Páramo de las Hermosas. "La idea era hacer un proyecto hidroeléctrico, alimentado por el río Amoyá, para generar 78 megavatios y con un costo total de US$92 millones. Sin embargo, ya no es solo un proyecto hidroeléctrico, sino uno de servicios ambientales", asegura Ortega, un entusiasta ingeniero civil que ha convertido este proyecto en un modelo no solo en Colombia sino en el mundo. De hecho, al cierre de esta edición estaba entre los tres finalistas del premio de Energy Globe, en Austria, en el que participaron más de 1.000 proyectos de 95 países.

Aunque al principio solo vio y analizó la parte de ingeniería, luego descubrió los beneficios que traía el proyecto en el aspecto ambiental. Por una parte, en la venta de certificados de reducción de emisiones y, por otra, en la construcción de un nuevo modelo de desarrollo para la región. En la primera, ya tiene una promesa de venta con el Fondo Prototipo del Carbono, el Banco Mundial y el gobierno holandés -que será el comprador- de 5 millones de toneladas anuales de reducción de emisiones, lo que puede significar ingresos en los próximos 14 años por US$25 millones.

Y en la segunda, busca el sostenimiento y cuidado de su más valiosa materia prima: el Páramo de Las Hermosas. Para ello, el 20% de los recursos que ingresen por la reducción de emisiones se destinará a salud, educación en la región y a empresas productivas que trabajen por el mantenimiento del páramo, es decir, unos US$400.000 anuales. Pero esto atrajo más recursos. La ONG Conservación Internacional entregará una contrapartida equivalente al 10% de los recursos que provengan de los certificados. La Unidad de Parques del Ministerio de Ambiente y Vivienda destinará US$100.000 anuales y Cortolima, la Alcaldía de Chaparral e Hidroger -la empresa creada para manejar el proyecto- están haciendo un acuerdo para destinar el 90% de los recursos provenientes de las transferencias de energía a la generación de salarios ambientales.

"Esto es una revolución en el modelo, porque se trata de cuidar el embalse y sus recursos y generar al menos 200 empleos permanentes después de la obra. En este momento, el proyecto está en el mejor de los mundos. Tiene el apoyo del gobierno nacional y la banca multilateral, y ya definió su capital de riesgo, en el cual participan Isagen (51%); CVC (34%); y otros como Cemex, los constructores y Generadora Unión", agrega Ortega.

Un modelo que permite a las regiones crecer con los proyectos y generar desarrollo sostenible. Un proyecto que ya es modelo para el mundo.
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