| 10/13/2006 12:00:00 AM

Federico Salazar Mejía

Como presidente de Cusezar, ha logrado que esta empresa sea la única del hemisferio con presencia en cinco países, siendo el sexto constructor de vivienda en el mercado regional por volumen de ventas y unidades habitacionales.

Cuando Federico Salazar empezó a liderar Cusezar, esta compañía vendía 42 casas al año. Hoy se ha convertido en un modelo de internacionalización. Hace 7 años viajó desde Argentina hasta Canadá buscando oportunidades y analizó el negocio en cada país. Su primer acierto fue la inversión que hizo en Panamá, en donde compró 1.300 hectáreas urbanas. Actualmente, Cusezar tiene presencia en Colombia, México, El Salvador, Panamá y Estados Unidos, donde desarrollan 51 proyectos de vivienda, oficinas, centros comerciales y tipo resort. El modelo del negocio tiene dos áreas: una que consiste en la compra de la tierra, el desarrollo y la venta, y el otro que es solo de comercialización de productos.

Salazar es ingeniero civil de la Universidad de los Andes y tiene un MBA de Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Cuando terminó su maestría ingresó al Bank of America en San Francisco. Al poco tiempo se trasladó a Panamá para manejar la región andina en la sección de gobierno, que era la que les prestaba servicios a entidades públicas de los diferentes países. En 1979, con 25 años, Salazar lideró la renegociación de la deuda externa de Ecuador en la que participaron más de 70 bancos del mundo. Por su excelente gestión en esta negociación, ascendió a vicepresidente del banco para la región andina, siendo la persona más joven en ocupar este cargo. En esa época, Cusezar, fundada por su padre, atravesaba un mal momento. Así que el banco le dio una licencia de un año, para poder ocuparse de la empresa, pero nunca regresó y desde hace 26 años es el presidente de la constructora.

Lo primero que este ingeniero hizo al ingresar a la empresa fue analizar a las personas que trabajaban ahí. Hoy el equipo de la empresa está conformado por gente hábil y profesional capaz de asumir grandes retos, personas que en vez de hablar, actúan y cumplen metas. Además, los buenos resultados se deben a que Salazar cree profundamente en la innovación mediante técnicas muy sencillas, como la observación de los procesos para identificar las fallas, documentarse y arreglarlas. "Las estrategias se tienen que renovar, el mundo cambia muy rápido. Lo que hoy es bueno, mañana no", dice.

Cusezar se enfocó en cambios muy sencillos para diferenciarse de las otras constructoras, como lo que le importaba a una mujer. Así, se innovó con viviendas de ventanas más grandes, techos más altos y mayor número de metros lineales para los armarios. El negocio empezó a crecer y hoy vende al año cerca de US$80 millones en Estados Unidos y US$125 millones en Colombia, siendo esta constructora una de las cinco más grandes del país. Además, en México hay 8 proyectos en ejecución de 3.000 viviendas y en este país, Cusezar recibió el premio nacional de vivienda, siendo la primera compañía extranjera en obtenerlo.

A sus 53 años, este bogotano tiene sus metas claras. A corto plazo, el objetivo es entrar a Brasil y vender 10.000 viviendas al año. A largo plazo, consolidar la posición de Cusezar como la red más extensa de constructores de Latinoamérica y ocupar los tres primeros puestos de todo el hemisferio.
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