Everardo Murillo Sánchez

| 5/26/2000 12:00:00 AM

Everardo Murillo Sánchez

El novedoso modelo de gestión privada y ciudadana para la reconstrucción del Eje Cafetero es una estrategia para replicar en otros países

Cargo

Director Ejecutivo del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero.



Educación

Administrador de empresas, Universidad Javeriana. Especializaciones en gerencia tecnológica y gerencia en informática de la Universidad de Los Andes.



Trayectoria

Director ejecutivo de Fenalco, Quindío; director ejecutivo de Acopi, Quindío; vicepresidente nacional de Camacol, vicepresidente nacional de Fenalco. Miembro de las Juntas Directivas del Sena, el ICBF y la Empresa de Energía de Bogotá.



Status

Casado, un hijo.





"Con el terremoto del eje

cafetero, mis referentes se acabaron. Perdí mi colegio, las casas de mis amigos, los parques donde jugué. Muchos lugares donde pasé mi juventud desaparecieron. La tragedia me tocó, como a cualquier persona en esta región". Un día después de la catástrofe del 25 de enero de 1999, Everardo Murillo viajó de Bogotá a Armenia para ver qué le había sucedido a su familia y empezó su lucha por ayudar a recuperar la zona.

Como vicepresidente de Fenalco, se encargó de realizar el estudio de daños en el sector empresarial, que inició el gremio. Cinco meses después, se convirtió en el representante de los alcaldes del Quindío ante el Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec). Y en agosto, asumió la dirección ejecutiva del fondo.

Murillo, un cuyabro de 39 años, ha sido una pieza clave en el novedoso modelo de gestión de recursos públicos que implantó el Forec, y que ha permitido un uso más transparente de los US$800 millones que se destinaron a la reconstrucción del Eje Cafetero.

El dinero no se trasladó a los municipios ni a las alcaldías ni las gobernaciones. Se diseñó un esquema de contratación privada, por el cual se trasladan los recursos del fideicomiso a los proyectos previamente definidos por cada comunidad y aprobados por el comité directivo del Forec.

La mayor innovación y la que ha permitido eliminar los vicios del pasado radica en la supervisión permanente de la sociedad civil que, por medio de Organismos No Gubernamentales, vigila la ejecución de las obras. La ciudadanía no solo participa activamente supervisando la destinación de los recursos, sino que realiza el planeamiento estratégico de su futuro y ayuda a desarrollar la comunidad que quiere.

Murillo tuvo que vencer la resistencia que el modelo generó en la clase política, y hoy "los alcaldes y los funcionarios públicos están monitoreando estratégicamente el tema, porque es una herramienta de gestión y no de gobierno", explica.

La labor de coordinación no ha sido fácil: maneja una holding de 32 empresas (el Forec) que atiende las necesidades de más de 110.000 familias, ubicadas en 29 municipios afectados por el sismo.

Murillo no inventó el esquema, pero sin duda el manejo que le ha dado al fondo fue decisivo para que el Banco Mundial le hiciera un reconocimiento al Forec, al considerar que es una estrategia de gestión pública digna de ser replicada en otros países.

Su gran frustración es no ser un experto en ciencias del mar: su tímpano se reventó en una competencia de natación y no puede sumergirse en sus profundidades. Sin embargo, espera que su otro gran sueño, que los ciudadanos crean en lo público, participen y tengan confianza, avance y 'navegue' tranquilamente...
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.