Elvira Cuervo de Jaramillo

| 7/12/2002 12:00:00 AM

Elvira Cuervo de Jaramillo

Su concepción de cultura y trabajo por el país han permitido que el arte se vuelva en Colombia un privilegio de todos los niveles sociales.

Cargo

Directora del Museo Nacional desde 1992.



Trayectoria

Presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, 1974 - 2000.



Representante a la Cámara, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, diputada y vicepresidente de la Asamblea de Cundinamarca, coordinadora nacional en la campaña presidencial de Alvaro Gómez Hurtado, embajadora representante de Colombia ante la Asamblea de la Organización de la Naciones Unidas, vicepresidente y directora del Museo del Chicó, secretaria de Educación de Cundinamarca, directora del Bienestar Social del Distrito, vicepresidente de la Sociedad Nariñista de Colombia, miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia y de la Academia de Historia de Bogotá, miembro de la junta directiva de la Corporación Minuto de Dios y de otras instituciones.



Status

4 hijos y 7 nietos



Una mirada lateral refleja el aire de la Bogotá colonial. Un paso hacia el interior permite empezar a sentir ese aire artístico que se percibe en el Metropolitan Museum de Nueva York o en el Louvre de París. Deslizarse por los lisos pasillos despierta aquel ímpetu sobrio del arte moderno y cada una de las ventanitas y arcos que los acompañan reflejan la historia de un país. El nuestro. Este escenario no es otro que el Museo Nacional, que cobija bajo su renacimiento la labor de una forjadora de país, Elvira Cuervo de Jaramillo.



Diez años han sido suficientes para que Elvira Cuervo vuelva a poner al Museo Nacional a la altura de los más importantes museos internacionales y a convertir la gran masa de nacionales en unos bisoños aprendices del arte mundial. Aunque su ingreso al Museo en 1992 fue algo inesperado y sorpresivo, Elvira siempre ha tenido su corazón tras los muros que ostentan hoy Boteros, Graus, Obregones, Caballeros, entre otros famosos. Pues 30 años atrás, su tía, Teresa Cuervo, quien fue como su mamá, estuvo a cargo de la instalación del Museo en la antigua cárcel, cuando se produjo el traslado de los presos a la Picota de Bogotá.



Con una larga trayectoria política, iniciada como concejal de pueblo y llegando honrosamente al Congreso de la República, Elvira Cuervo ha estado por más de 20 años haciendo patria. Y es que en un país donde el interés por la cultura es cíclico, poner a hablar a miles de colombianos de artistas como Picasso, Grau, Rembrandt no ha sido una tarea sencilla. "Durante años, las expresiones culturales se han concebido de carácter elitista. Eso no es cierto, las grandes manifestaciones culturales tienen que ser populares y es la labor que ha hecho el Museo, por esto, todo lo que hacemos aquí es principalmente para los estratos bajos y medios, 2, 3 y 4, porque queremos que vean otro mundo", comenta Elvira.



Su gran éxito radica en haber logrado administrar una entidad pública con altos índices de efectividad. Los resultados obtenidos y palpables le han permitido conseguir un respaldo de la empresa privada para el continuo desarrollo del Museo. Esta "bogoteña", como ella misma se define, mediante una gestión cultural internacional volvió a colocar a Bogotá en la ruta de las grandes exposiciones internacionales, que antes de 1992 se habían acabado. En ese entonces, los aviones cargados con las magníficas obras pasaban de México a Buenos Aires o Sao Paulo y no paraban en Bogotá. Hoy el Museo tiene un nombre internacional y la ciudad se ha vuelto una parada obligada.



De esta manera, los colombianos nos hemos deleitado durante estos diez años con obras que nunca nos imaginamos ver en nuestro país. Exposiciones como la de Henry Moore en 1996, seguida de Beudant, Sorolla, Picasso y Humboldt recientemente, son prueba de ello. En la actualidad, el Museo se prepara para recibir en agosto la visita de los grabados originales de Rembrandt, exposición que ha conseguido el apoyo del gobierno holandés y de las empresas holandesas en el país.



Elvira trabaja día a día por demostrarle al país que la cultura es una característica determinante en el desarrollo integral del ser humano y un factor de relevancia para la paz. Por esto, ha sido objeto de innumerables reconocimientos, como la Orden al Mérito Cívico de Bogotá, la orden al Mérito Civil Simón Bolívar de Bolivia, la Estrella Polar de Suecia y la Orden al Mérito del Museo Fuji de Tokio. "Los museos de hoy no son lugares para ir una sola vez en la vida, sino sitios que permanentemente están ofreciendo toda clase de actividades, conciertos, conferencias, visitas guiadas. La gente puede venir aquí a leer el periódico en el jardín o a tomarse un café. Les prometo que siempre encontrarán cosas nuevas", añade.
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