| 12/3/1999 12:00:00 AM

Elizabeth Hoyos

Maloka batió récords mundiales: un millón de visitantes antes de su primer año y es el único centro auto sostenible en el mundo.

En su lenguaje no existe la palabra imposible Ha ganado todas las batallas que ha emprendido, cree en los grandes sueños y es capaz de convertirlos en realidad. No en vano consiguió materializar un sueño de 10.000m2 a 8 metros bajo tierra. Maloka nació en contra de todos los pronósticos y en una época en que el país afronta una de las recesiones más complicadas de su historia. No hora Elizabeth Hoyos se sobrepuso a todas estas situaciones adversas y, a punto de historias logró recaudar $19.000 millones para crear un centro interactivo que nadie comprendí, pero con el que se empezó a escribir el cambio de la ciencia y la tecnología en el país.

No solo se salió con la suya, sino que convirtió a Maloka en un ejemplo de gestión, administración y triunfos. Hoy este centro tecnológico ha batido varios récord mundiales. Recibió un millón de visitantes con boleta pagada antes de cumplir un año de funcionamiento, es auto sostenible, no tiene deudas, no necesitó capital extranjero y se construyo con talento 100% colombiano.

Lo más importante es, que estos logros rompieron los paradigmas dar "no se puede, somos mediocres, hay gente la honesta, lo gente de buena calidad es de afuera, no podemos soñar y menos con cosas tan grandes. A menos de un año de fundado, el concepto de ciencia y tecnología que promueve Maloka se replica como un epidemia en el país. Los primeros contagios se dieron en Bucaramanga, Cali, Medelkin, Cartagena, Pereira y Armenia, ciudades donde se construirán centros similares.

Pero ahí no se detiene el virus. Maloka, además de hacer sido escogida por la Billete de París, uno de los Centros de tecnología más prestigiosos del mundo, como su socio estratégico de habla hispana para crear exhibiciones y programas educativos, asesora en temas tecnológicos a El Salvador, Panamá, Bolivia, Ecuador y Perú.

Detrás de estos logros está una bogotana que decidió formar parte del cambio, que nació en un hogar sencillo pero muy inquieto por el conocimiento y convencido de que la educación es capaz de abrir cualquier puerta, según afirma ella misma. Esta biológa que valora el día a día, posee una inquebrantable fe en Dios, conserva la capacidad de impresionarse como lo hacen los niños y vibra con su trabajo, tiene todavía varios retos: posicionar a Maloka como símbolo de lo bueno y lo honesto, construir a 15 metros de profundidad su segunda etapa y llegar a todos los rincones de Colombia con la exhibición viajera, conformando así lo que en su aconstrumbrado tono jovial y lleno de energía denomina una red de malokos y malokas.
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