| 4/27/1998 12:00:00 AM

Diego Mejía Castro

Para la Organización MAC, el éxito es cosa de familia. Por las manos del vicepresidente comercial han pasado los proyectos más importantes.

Cargo

Vicepresidente comercial de la Organización MAC



Futuro

Expandir el mercado internacional para MAC, logrando los mayores reconocimientos internacionales de calidad y produciendo baterías con sistemas 100% ecológicos.



Talento

Hábil en el conocimiento de equipos y maquinaria. Buen director de proyectos industriales y con fácil manejo de las relaciones comerciales.



Educación

Administrador de Empresas del Icesi con especialización en alta gerencia y en gerencia de negocios internacionales. Estudios de ingeniería mecánica en la Universidad Autónoma de Occidente.



Trayectoria

Ha hecho toda su carrera en la organización MAC, ascendiendo desde ayudante de mecánica hasta vicepresidente comercial.



Status familiar

Casado, tiene dos hijos.



Diego Mejía Castro ya está entregando a sus dos hijos, de 10 y 7 años, la herencia que desde pequeño recibió de su padre, el empresario Ernesto Mejía: aprender a disfrutar trabajando.



Por eso, las vacaciones en familia son especiales. Los viajes incluyen paradas en las ciudades donde la Organización MAC tiene distribuidores y clientes importantes. Toda la familia conoce y saluda a cada una de las personas que tienen alguna relación con la empresa. Y los niños aprenden.



Mejía empezó como ayudante de mecánica en la planta de baterías, a pesar de ser hijo del dueño. Allí tradujo las instrucciones para armar las primeras maquinarias importadas que llegaron a la empresa, al tiempo que estudiaba ingeniería mecánica en la Universidad de Occidente y administración de empresas en el Icesi. No se graduó como ingeniero porque no presentó proyecto de grado, pero una vez terminó administración se especializó en alta gerencia y en gerencia de negocios internacionales.



Un domingo de 1991, después del tradicional almuerzo familiar, recibió de su padre uno de los retos más importantes de su vida: preparar la reestructuración de la empresa para lanzarla al mundo, incorporándola a los nuevos modelos económicos internacionales. Su misión era lograr los niveles de eficiencia de las plantas más exigentes del planeta.



Después de 3 meses de visitas a fábricas de Japón, Alemania, Brasil, Estados Unidos y Corea, presentó la propuesta y consiguió una licencia de tecnología de Johnson Controls.



Los cambios comenzaron a verse de inmediato. De sopletes y martillos, MAC pasó a la robótica. De 20.000 baterías al mes, pasó a producir 60.000 y hoy se acerca a las 120.000.



El éxito de Diego Mejía para ser completo necesitaba resonancia internacional. Esta llegó en 1995 con la certificación QSP, como el primer reconocimiento internacional a la calidad de sus productos. Un año después negoció con Ford Motors Co. el suministro de baterías para los nuevos vehículos Fiesta, que comenzó a producir en Venezuela a finales del 96. Todas las pruebas de calidad fueron superadas. Desde entonces han recibido las certificaciones Q101, QS900, ISO9002, QOS Excelente, MS9000 y Q1. Hoy las baterías MAC están en los modelos de Ford, GM Colmotores y Renault y se exportan al mercado andino.



Ahora la meta de este caleño de 37 años es construir la nueva planta de MAC, en la que se fabricarán baterías con un 75% de material reciclado y que tendrá un costo aproximado de US$30 millones.
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