| 10/13/1998 12:00:00 AM

Carlos Sinisterra

Lideró una de las privatizaciones más importantes del sector eléctrico, la de EPSA. Hoy la electrificadora del Pacífico es un ejemplo de eficiencia.

Cargo

Presidente de la Empresa de Energía del Pacífico S.A., E.S.P.

Reto

Convertir a Epsa en líder del sector para el año 2000.

Talento

Excelente coordinador de equipos de trabajo. Visión de largo plazo.

Educación

Ingeniero eléctrico, Universidad de los Andes. Máster en Economía, New York University. Especialización en mercadeo, Icesi-Eafit.

Trayectoria

Comenzó en el sector público en ISA, estuvo 12 años en Carvajal y en Norma. Desde 1995 está en Epsa.

Status familiar

Casado, dos hijos.



Tomó dos años preparar la privatización de la Empresa de Energía del Pacífico, Epsa, pero hoy es ejemplo de eficiencia empresarial en el Valle. El trabajo que el gobierno le encargó a Carlos Eduardo Sinisterra en 1995 no era nada fácil. Debía reestructurar una empresa con serias deficiencias administrativas y operacionales, y convertirla en un negocio capaz de atraer inversión extranjera.



El estaba listo para el reto. Su gran pasión siempre han sido el mercadeo y las ventas, y por ellas dejó la ingeniería eléctrica para estudiar Economía y Mercadeo. Esta combinación de conocimientos, su experiencia en el sector público en ISA y el privado con Carvajal, lo convirtieron en el candidato ideal para dirigir la privatización de Epsa.



Recibió Epsa con alto pasivo pensional, un sindicato inconforme y desorden total en facturación y pésimas calidad de servicio y atención al cliente. El trabajo fue duro, pero con los 1.500 empleados lo logró. Epsa fue valorada en US$500 millones, pero al final Houston Industries y la Electricidad de Caracas, los mismos que después compraron Corelca, pagaron US$940 millones.



Con estas dos compañías entraron como socios, con un 43%, varias empresas caleñas y la Gobernación del Valle, pero también los empleados de la misma empresa quienes recogieron cerca de $1.700 millones para asociarse.



Los nuevos dueños depositaron su confianza en Sinisterra y lo ratificaron. El impulso tecnológico de los socios foráneos fue importante. Los reclamos por facturación disminuyeron en un 50% al igual que las quejas por servicio y cortes. Los resultados se empezaron a ver en las ventas. Epsa pasó de ganar US$12 millones en 1997 a US$46 millones en lo que va del 98, con una estrategia clara: enfoque privado y apertura con los clientes. Ya atiende a 300.000 usuarios.



Una obsesión de Sinisterra es el alumbrado público para los pueblos del Valle. En Jamundí y Palmira, que vivían con las calles en penumbra, hoy este servicio tiene cubre el 95%. La tarea es hacer lo mismo en el resto del departamento. Epsa comienza a tener reconocimiento internacional y fue calificada por Standard & Poors y Duff & Phelps con triple B. Con base en esta calificación, Sinisterra aspira a colocar US$200 millones en bonos.



La crisis financiera mundial se le ha atravesado en los planes, pero él confía en que las condiciones mejorarán y la colocación será posible. Los mayores beneficiados serán los 300.000 usuarios que ya tiene la empresa.
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