Carlos Alberto Sandoval

| 9/29/2000 12:00:00 AM

Carlos Alberto Sandoval

Ha tenido en sus manos el presupuesto de inversión más grande de la historia reciente del país.

Cargo



Secretario de Hacienda de Bogotá.



Educación



Administrador de Empresas y Economista de la Universidad Externado de Colombia.



Maestría en Política Pública de la Universidad de Londres.



Maestría en Estudios Fiscales, Universidad de Bath.



Programación financiera internacional, Fondo Monetario Internacional.



Trayectoria



Secretario de Hacienda



Consultor del Departamento Nacional de Planeación (1997).



Jefe Unidad de Investigaciones y Finanzas Públicas (1992-1994).



Jefe de Estudios Financieros (1990-1991).



Jefe División de Programación del Presupuesto Nacional (1990-1991).



Analista de Unidad de Inversiones y Finanzas Públicas (1989-1990).





Este es el hombre de los $14 billones. Un hombre analítico, que ocupó los primeros lugares de su clase, sencillo, apasionado de sus temas y de su familia.

Durante su gestión como secretario de Hacienda logró el milagrito: invertir mucho sin deteriorar las finanzas de la ciudad. No aumentó la deuda y pudo mantenerla en niveles muy bajos con respecto a sus ingresos, tan solo el 6% del Producto Interno Bruto local. Con su plan antievasión recaudó $140.000 millones, un 5% de los ingresos del distrito, y ejecutó un presupuesto de inversiones por $14 billones, el más grande del país, incluso mayor que el de la Nación en estos últimos 3 años.



Alberto Carrasquilla, decano de Economía de los Andes, quien dice que no habla bien de nadie porque sí, afirma que las finanzas públicas de Bogotá están sanas, bien llevadas y que la Secretaría ha sido exitosa en financiar gasto e inversión de manera eficiente.



¿Pero quién es el hombre del que muchos parecen tener una muy buena impresión? Es un bogotano hecho a pulso, que hizo dos carreras en las que sobresalió siempre como uno de los mejores, tanto que por cuenta de su "pilera" estudió más de la mitad del tiempo becado. Cuando estaba por los 20, Sandoval, empezó a trabajar con el decano de la Facultad de Administración del Externado, un hombre ocupado que escribía para varios medios y que necesitaba una mano con los números de sus columnas, un hombre que sería alcalde de Bogotá: Enrique Peñalosa. Pero solo hasta el 98 volvió a ocuparse de los números de su primer jefe, que ahora eran un "poco" más complejos: las finanzas de una ciudad de 7 millones de habitantes.



Sandoval dice ser "buen amigo", no le gusta salir mucho y resalta entre risas que "no es por la edad". Y tiene razón, solo tiene 39 años. Lo apasionan las finanzas públicas, es un líder oculto en el gabinete distrital y de los pocos que le habla al oído a Peñalosa.



Una de sus virtudes es la de ser "Sandoval, el imperturbable". Esta cualidad le ha servido para sacar adelante proyectos en medio de situaciones acaloradas en el Concejo, porque como dice: "si hubiera tenido un espíritu más peleón, nunca habría podido sacar adelante ciertos proyectos". Su reto personal es superarse siempre. Por eso una de sus obsesiones es estar al tanto del estado del arte de las discusiones públicas y de la Economía, una pasión que a algunos los lleva a asegurar con humor que Sandoval le enseña a su pequeña hija Carlota las primeras letras en The Economist.



Entre los legados que le va a dejar a la ciudad está la Misión de Reforma Institucional, que lidera la Secretaría y que reúne a varios notables dados a la tarea de pensar la ciudad a 10 años con el objeto de modificar algunas reglas en el distrito y así mejorar la gestión pública. Además, Carlos Alberto deja un desatraso de varios años en inversión, recursos para financiar el plan de desarrollo y "finanzas sostenibles a largo plazo", según el investigador Israel Fainboim.



Después de esta experiencia, Sandoval, sin duda, entrará al mundo de los grandes en la Economía.
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