| 7/31/1998 12:00:00 AM

Antonio Celia

Este es un buen ejemplo del nuevo liderazgo de la clase dirigente costeña. La pobreza y el bajo nivel educativo, los problemas que más le preocupan.

Cargo

Presidente de Promigas.



Reto

Se propone llevar a Promigas a los países andinos.



Talento

Emprendedor y efectivo. Principios y valores claros. Líder con visos de intelectual.



Educación

B.S. en Ingeniería, Worcester Polytechnic Institute. Financial Management, MIT. Corporate Finance, Banco Mundial. Programa para presidentes de empresa, U. de los Andes. Advanced Management Program, U. de Pensilvania.



Trayectoria

Subdirector y vicepresidente técnico de la Corporación Financiera del Norte, gerente general de Terpel Norte. Ingresó a Promigas en 1985 y lleva seis años en la presidencia.



Status familiar

Casado, cuatro hijos.



En Barranquilla se siente un aire de renovación. Los costeños esperan que su ciudad sea la misma ­pujante y emprendedora­ de los años 40 y para lograrlo tienen centradas sus esperanzas en los nuevos y talentosos líderes de la región.



Uno de los que simboliza la renovación generacional que se está presentando es Antonio Celia Martínez-Aparicio, quien desde la presidencia de Promigas está pensando no sólo en el crecimiento económico sino en el desarrollo humano.



Las famosas tertulias en el café La Cueva en las que participaban, entre otros, intelectuales como Gabriel García Márquez, Alejandro Obregón o Alfonso Fuenmayor, fueron el centro de pensamiento literario y político hace muchos años.



Ahora esos foros de discusión y análisis de los diferentes problemas costeños y nacionales resucitaron entre jóvenes barranquilleros, como Gustavo Bell, Enrique Berrío y el mismo Celia, profesionales que están empeñados en mejorar la ciudad y en liderar un cambio que le permita a la Costa Atlántica combatir efectivamente los alarmantes niveles de pobreza.



Quienes han compartido con Celia afirman que es un ejecutivo valioso, íntegro y lo califican como un ser humano Uno A. Y no es gratis esa distinción, pues Celia se ha empeñado en masificar el gas en su departamento logrando que hoy lo disfruten más de 600.000 familias de los estratos bajos del Atlántico y se espera que al finalizar 1998 cubra a otras 50.000 familias. Este departamento cuenta con la red más completa del país.



El apoyo de sus trabajadores ha sido fundamental para que Promigas sea un ejemplo para los empresarios costeños. Esto se debe a que Celia les ha inculcado el lema de trabajar con principios y valores claros.



Gracias a esa motivación, esta empresa barranquillera pasó de ser una compañía regional a convertirse en una de las compañías de gas más importantes del país y, muy pronto, de los países andinos según los planes de Celia. Este es su gran reto.



Amante del golf, el arte y la literatura, Antonio Celia tiene una gran sensibilidad por la cultura, pero también por las desigualdades sociales. Se obsesiona ideando proyectos con los que pueda combatir la pobreza de su pueblo costeño y también le angustia la educación, uno de los temas más críticos de su departamento.



En sus propias palabras se resume su filosofía de trabajo: "Las compañías no están sólo para generar ganancias, sino también para interactuar por el bien y el desarrollo de la comunidad". Sin duda, Celia representa un cambio y también la nueva era del liderazgo costeño.
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