| 8/18/1998 12:00:00 AM

Alfonso Salas Trujillo

Bajo su administración, el Puerto de Cartagena pasó a ser uno de los más eficientes del Caribe. Nadie se acuerda de los días negros de Colpuertos.

Cargo

Gerente General Sociedad Portuaria de Cartagena.

Reto

Hacer de Cartagena el mejor puerto del Caribe.

Talento

Buen conocimiento del negocio y credibilidad entre los empleados. Disciplina.

Educación

Ingeniero Naval de la Escuela Naval de Colombia.

Ingeniero electricista de la Escuela de Posgrado de la Armada de Estados Unidos.

Trayectoria

Oficial Naval y de servicio durante 12 años. Secretario privado del Ministerio de Defensa. Comandante del Batallón de Cadetes de la Escuela Naval. Gerente de la Electrificadora de Bolívar. Vicepresidente de Vikingos S.A. Gerente general de la Sociedad desde 1994.

Status familiar

Casado, cuatro hijos.





La gente que hace negocios hoy con el Puerto de Cartagena ni siquiera se acuerda de lo que era Colpuertos. La ineficiencia, las demoras, la tramitomanía, los sobrecostos, los sobornos y los daños a la mercancía, que hasta hace pocos años eran el pan de cada día, hoy forman parte de un pasado borroso. El Puerto de Cartagena funciona como un reloj gracias a la privatización y a la eficiente administración, tras un giro radical que ocurrió bajo la gerencia del ex capitán de la Armada Nacional Alfonso Salas Trujillo.



Con una vasta experiencia en temas marítimos, pues aparte de su experiencia en la Armada ha dirigido empresas privadas como Vikingos, el "capitán" Salas (como se le conoce en toda la Costa) tiene descretados a todos los que visitan el nuevo puerto.



Con el apoyo irrestricto de una junta que quiere convertir a Cartagena en el mejor puerto del Caribe, Salas puso el terminal a funcionar en tiempo real. Esto quiere decir que la mayor parte de los trámites, desde cuando un barco llega hasta cuando la carga sale en camión, se hace en menos de 24 horas. Con Colpuertos, tan sólo para los trámites aduaneros se necesitaban ocho días como mínimo y otro tanto para ubicar el contenedor. El servicio cuesta la mitad que hace seis años, pero hoy lo suministra un puerto seguro, limpio y moderno.



Los empleados del puerto definen a Salas como "la calma en pasta". Le reconocen su paciencia, su inteligencia y, sobre todo, su rectitud y seriedad. Sin duda, estos valores se los ha transmitido al funcionamiento del Puerto, donde los usuarios han aprendido a confiar en la calidad del servicio y la pulcritud del manejo que reciben sus mercancías.



El orden y el control caracterizan hoy la operación del terminal. Así operan los 280 trabajadores (2.000 menos que en la época de Colpuertos), que están interconectados con un sofisticado software que permite saber con exactitud la ubicación, hora de llegada, destino final, contenido y demás información relevante sobre cada uno de los 3.000 contenedores que, en promedio, se encuentran en las instalaciones del puerto en un momento determinado. La capacitación del personal ha sido la fórmula fundamental para lograr este salto a la eficiencia. El Puerto de Cartagena invierte $1.000 millones anuales en esta área.

¿Qué viene en el futuro? Salas ha estado al frente de una inversión de US$47 millones para reestructurar las ruinas que dejó Colpuertos. Sus resultados siguen apareciendo y, actualmente el Puerto de Cartagena se alista para recibir buques de carga de gran calado. Pronto, además, Cartagena atenderá a los más famosos cruceros del mundo. El capitán Salas ya les adecuó un lugar especial para que más de un millón de turistas que utilizan este medio se lleven la mejor impresión de Cartagena y de Colombia.
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