| 12/7/2006 12:00:00 AM

Alfonso Gómez

Como nuevo presidente ejecutivo de Telefónica en Colombia, tiene el reto de generar productos de valor agregado y sinergias exitosas en un trabajo coordinado con todas las empresas de la multinacional.

Los últimos tres años han sido de cambio y transformación para Alfonso Gómez. Como presidente de Telecom, en 2003, tomó una de las decisiones más impopulares: liquidar la empresa y crear una nueva organización —Colombia Telecomunicaciones— más liviana y eficiente para competir en un mercado muy dinámico.

Sin embargo, esto no era suficiente. En medio de un mercado agitado, de grandes consolidaciones y profundos bolsillos, el futuro de la empresa estatal de comunicaciones se veía amenazado y era necesario conseguir un socio estratégico que le diera un nuevo aire a la compañía. Gómez diseñó la estrategia, aceptó los reparos de organismos como la Contraloría General de la Nación y se encargó de dar el siguiente paso. El matrimonio se dio en abril de este año, cuando Telefónica, la multinacional española de telecomunicaciones, se quedó con el 50% más una de las acciones de la compañía colombiana y asumió el control de ella.

Cuando se esperaba un remezón en la cúpula de la empresa, la multinacional decidió ratificar a Gómez y hace apenas dos semanas lo nombró como su presidente corporativo para Colombia, donde tendrá a su cargo la operación de la telefonía móvil, fija, internet y el centro de llamadas.

Gómez es abogado de la Universidad Javeriana de Bogotá. Mientras estudiaba, empezó a trabajar como practicante en temas de comercio exterior en la firma Araújo & Ibarra, a la que llegó a ser consultor. Como los temas de comercio estaban tan relacionados con el desarrollo de las zonas francas del país, en 1994 decidió trabajar con la holding de las zonas de Bogotá, Cali y Cartagena. Durante cuatro años, Gómez se centró en temas de regulación y beneficios para estas zonas y en algunos temas tributarios para atraer inversión extranjera y desarrollar el modelo empresarial.

Pero, en 1998, cambió de área. Gracias a un proceso de convocatoria que ganó, fue nombrado secretario general de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB, cargo que le permitió ingresar al mundo de las comunicaciones. En este puesto estuvo durante dos años y participó en todo el proceso de privatización de la compañía, que finalmente no se cristalizó. En 2000, se trasladó a Colvatel, filial de esta empresa y en 2002 llegó a la presidencia de Telecom.

Este bogotano asegura que lo que más lo llenó de satisfacción en Telecom y Colombia Telecomunicaciones fue el equipo de trabajo que construyó. "Gracias a un equipo integrado, comprometido con las metas, de comunicación abierta y respeto mutuo se obtuvieron los resultados esperados", dice. Aunque fue difícil trabajar en la toma de decisiones empresariales en el entorno público, "en este sector no hay misericordia. Los actores solo esperan resultados, hay una competencia constante, pero estoy seguro de que el esfuerzo valió la pena", agrega.

Para Gómez, Colombia tiene una penetración móvil comparable a cualquier país desarrollado del mundo, lo que genera confianza y es favorable para las empresas colombianas. Sin embargo, todavía hay mucho rezago en el desarrollo de banda ancha, que debe ser el foco de las empresas de comunicaciones.

A sus 37 años, Gómez aspira continuar muchos años más en esta multinacional que le abrió las puertas, ojalá enfrentando nuevos retos. Para él, lo más importante, además de su esposa y dos hijos, es seguir contribuyendo con el desarrollo del país.
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