| 5/27/2005 12:00:00 AM

Alberto Hadad Lemos

Lidera la recuperación de Acerías Paz del Río, gracias a los precios favorables y a la reactivación del mercado. Su reto es consolidar el crecimiento, aumentar la eficiencia productiva y afianzar el modelo de sindicalismo participativo empresarial.

Hace apenas cinco años, el futuro de Acerías Paz del Río era incierto. En graves problemas financieros, con una profunda crisis económica en el país y una sobreoferta en hierro y acero que derrumbó los precios, el panorama no era promisorio. En 2000, se acogió a la Ley 550, y luego de un proceso de reorganización entre sus accionistas y acreedores, el 42% de la propiedad de la compañía pasó a manos de los trabajadores.

Allí la coyuntura cambió. Coincidencialmente, además de la transformación de la propiedad de la empresa, el mercado comenzó a repuntar. Por un lado, China se convirtió en un importante consumidor de productos básicos y dinamizó los precios del acero y el hierro, mientras que en el mercado interno, la construcción inició su reactivación. La empresa, entonces, pasó de pérdidas monumentales, a registrar en 2004 una utilidad neta por más de $108.000 millones, 167% más que la registrada en 2003, cuando fue de $40.555 millones.

Alberto Hadad, un economista caleño, 'adicto al deporte' -como él mismo se define-, es el encargado de lograr que la empresa capitalice este buen momento del mercado. Hadad ocupó en el pasado la presidencia de empresas como Grasas S.A. y Finca S.A. y pasó por el sector público, como gerente de Emcali y secretario de Hacienda del departamento del Valle.

Ahora, frente a la recuperación de Acerías Paz del Río, su administración se enfoca en dos caminos: uno, la cultura empresarial y dos, la reconversión tecnológica. "Estamos avanzando en la construcción de un nuevo modelo en el país: el sindicalismo participativo empresarial, donde los trabajadores no solo cumplen su papel, sino que actúan como accionistas. Esto ha permitido un cambio de la cultura dentro del equipo humano de Acerías, haciéndolo más proactivo y velando por ser más eficiente", dice Hadad.

Además de este cambio cultural, Acerías enfrenta un segundo desafío: su proceso de reconversión tecnológica que desde hace 15 años figura en sus planes y que apenas ahora se inicia. La empresa empezó la ejecución de un programa de inversiones por US$92 millones que abarca 2004, 2005 y 2006, donde los equipos ya fueron adquiridos y se adelanta la puesta a punto de la planta.

Sin embargo, la pregunta es cómo mantener esta bonanza y proyectar la empresa hacia el futuro. "Hay que mejorar los índices de eficiencia productiva, revisar los costos unitarios, optimizar los recursos físicos y humanos para ser competitivos, y aumentar la productividad y la producción para minimizar los costos", agrega Hadad.

En un sector que tiene una gran dinámica no solo por el repunte del mercado sino por las movidas empresariales y las alianzas estratégicas, Acerías no se queda atrás. "Hay que mirar con detenimiento cómo buscamos complementos -en una industria que cada día se agrupa más- y que nos permita encontrar sinergias que nos mejoren la competitividad", puntualiza Hadad.
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