Alberto Dávila Díaz Granados

| 10/3/2002 12:00:00 AM

Alberto Dávila Díaz Granados

Lleva 40 años trabajando con su familia y los cultivadores del Magdalena para sacar adelante a Daabon, pionera en la exportación de productos orgánicos.

Cargo

Presidente del grupo Daabon C.I. La Samaria C.I. Tequendama Ecobio Colombia-Terlica S.A.



Educación

Bachelor of Science en alimentos. Universidad Poly-Técnica de California, 1955-1959.



Trayectoria

Presidente Federación Algodonera, 1964-1966, Fundación Magdalena. Miembro junta directiva Coral, 1967-1970. Miembro junta consultiva Banco de la República, Santa Marta, 1980-1992. Presidente sociedad Acoleche, Zona Norte Acoleche, 1980-1993. Miembro de la junta directiva Fedepalma, 1991-1992. Miembro junta asesora Bancoquia, 1983-1992. Miembro Comité Ganadero del Magdalena. Socio fundador de Sociedad Portuaria de Santa Marta. Presidente Comité Ganadero de Santa Marta, actualmente.



Status

Casado, 5 hijos.



Desde 1900, la familia Dávila se ha destacado por su labor bananera y ganadera en el departamento de Magdalena. Alberto no se queda atrás. Con 65 años de edad, este persistente samario perpetúa una empresa familiar que ya va en la cuarta generación: Grupo Daabon C.I. Desde la presidencia de la empresa, Dávila ha sido pionero en exportación de productos orgánicos colombianos.



Su compañía es la mayor proveedora en Europa y Estados Unidos de aceite de palma de cera y café y la segunda en banano después de República Dominicana.



Aunque siempre se dedicó a la producción y exportación de café, algodón y banano, su gran innovación desde hace diez años es la producción y exportación orgánica utilizando un esquema asociativo que integra a los cultivadores al desarrollo económico de Colombia.



Dos motivos llevaron a Alberto Dávila a innovar en la producción orgánica: el uso indebido y excesivo que los productores les daban a los insecticidas: "hacía falta conciencia orgánica; los productores utilizaban químicos que destruyen el ambiente; por eso, creí en lo orgánico", afirma Dávila. El segundo motivo fueron las perspectivas que empezaba a tener el consumo de productos naturales en los 90. Desde entonces, Dávila comenzó a exportar banano y aceite orgánico hacia Francia, Alemania e Inglaterra. Hoy tiene un importante mercado de productos orgánicos en Estados Unidos, en casi todos los países europeos y en Japón. Daabon ha generado en el campo 1.000 empleos directos y cerca de 3.000 indirectos.



Este samario sobresale por su capacidad para explotar el negocio de la agricultura en nuestro país, visto por la mayoría de los colombianos como poco atractivo. Los innovadores desarrollos alcanzados en este tema lo hicieron acreedor al premio otorgado el pasado 6 de septiembre por Analdex y Proexport: "Daabon se destaca por la diversidad de productos y su explotación competente, por ser un modelo de exportación agrícola único en Colombia, que agrupa a los cultivadores para hacer crecer la economía de escala", afirma Miguel Gómez, presidente de Bancoldex y jurado de la premiación.



El esquema de trabajo que maneja Dávila ha sido fundamental para generar empleo en una zona complicada como la Sierra Nevada de Santa Marta, pues integra a los cultivadores al proceso de desarrollo social y económico de la Sierra y de Colombia con apoyo económico, logístico y otorgando participaciones en la producción: "Les otorgamos a los indios de la Sierra, productores de café, unas primas a cambio de que produzcan orgánicamente; la bonificación es de 20 a 30% sobre los precios que consigamos en Colombia", afirma Dávila.



Además, la compañía ha creado la asociación Bellaena que busca darles a los pequeños productores ayuda financiera y apoyo en la comercialización de la semilla.



Los competidores de Daabon en América Latina son Ecuador, exportador de banano orgánico, y Brasil de aceite de palma. Algunos países asiáticos y España también exportan aceite de palma. A pesar de lo anterior, Dávila asegura que la devaluación del peso lo ha favorecido dándole más competitividad, lo que le ha permitido atraer la confianza de sus clientes.



El nicho de consumo de productos orgánicos en el mundo sigue siendo muy reducido (10%, según Dávila). Sin embargo, hay una clara tendencia de crecimiento. A pesar de esto, es muy difícil crecer con una empresa de producción orgánica: "producir orgánicamente es complicado, la posibilidad de abonar la tierra es limitada; la producción, muy cara y la productividad, reducida. Una empresa orgánica se ve obligada a ofrecer sus productos en el mercado de 20 a 50% por encima de los no orgánicos", asegura Dávila.



Alberto Dávila quiere seguir creciendo en el mercado internacional; ya conquistó Estados Unidos, varios países europeos y Japón. Enfrenta un gran reto: competir en nichos de mercado exigentes, como Malasia e Indonesia, primeros productores orgánicos de aceite de palma africana.
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