| 12/12/2013 5:00:00 PM

A todo vapor

Los yates siguen siendo símbolo de poder y glamour. Cada vez más ricos y millonarios los tienen entre sus posesiones más preciadas.

Si en la clase media el vehículo es considerado un símbolo de estatus y su marca o precio revelan la capacidad adquisitiva de su propietario, entre los millonarios el yate es el encargado de cumplir esta función.

Entre los ricos y famosos el yate refleja el poderío económico de su dueño y por esta razón su marca, tamaño y precio son de capital importancia porque, en últimas, son los aspectos que definen qué tan solvente es su propietario.

Por eso, para quienes buscan mayor reconocimiento social, son apasionados por el glamour que se respira a bordo de una embarcación, o buscan eliminar el estrés de una agitada vida profesional, el yate se ha convertido en una opción ideal.

Colombia no ha escapado a esta tendencia internacional y esto explica el crecimiento que en los últimos dos años ha tenido el mercado de venta y alquiler de yates. Antes de 2010, las ventas de yates alcanzaban las cuatro o cinco unidades al año, pero en este momento se habla de que podrían llegar a 20 en un año. De hecho, la llegada de nuevas marcas se ha convertido en un buen indicador de que el negocio está creciendo.

Aunque no existe un registro confiable sobre el número de naves en manos de colombianos, hay quienes creen que podrían pasar de 300, en su mayoría matriculados en países como Panamá o Estados Unidos, debido a las normas fiscales. A esto se suma que los compradores de este tipo de embarcaciones prefieren mantenerse en el anonimato.

Dependiendo de su tamaño, un yate puede costar entre US$500.000 los de menor tamaño –con una sola habitación– hasta incluso US$10 millones aquellos con aire acondicionado y tres habitaciones. El costo de su mantenimiento varía dependiendo de su tamaño, pero en promedio, las naves de 50 pies tienen un costo aproximado de $60 millones, incluido el servicio de marina y el costo del capitán. Solo en el caso de los servicios de capitán, su rango de precios varía tanto que hay quienes se comprometen por $800.000 al mes hasta los $8 millones.

Ernesto Julio, gerente comercial de Quality Yachts, una de las compañías que en el país vende este tipo de embarcaciones, destaca el crecimiento que registra este mercado en los últimos años y recalca que la gente ha perdido el miedo a gastar y mostrar sus lujos en Colombia.

“En algunos casos la gente acostumbrada a comprar naves viejas está cambiándolas por embarcaciones nuevas y, en otros casos, son consumidores que están entrando en este mundo porque sus amigos los han invitado y encuentran en esta actividad una gran oportunidad de disfrutar en familia”, asegura Julio.

Su empresa representa en el país al constructor italiano Ferretti Group, que tiene entre sus marcas más destacadas Riva, Ferretti y Bertram. También comercializa los botes construidos en Estados Unidos de las marcas Cruisers y Pursuit. Además, produce la marca de botes inflables AB Inflatables, los de mayor exportación en el mundo.

La apertura de nuevas marinas y la presencia de empresas que prestan servicios completos de mantenimiento, reparación y hasta alquiler de tripulación se han convertido en otro factor determinante para que cada vez más colombianos decidan comprar su propia embarcación.

Jorge Londoño, gerente comercial de Todomar, asegura que el aumento en los ingresos de los colombianos ha sido determinante para la mayor demanda de naves. “Grandes ejecutivos que trabajan de lunes a viernes buscan disfrutar el fin de semana con su familia y han encontrado en estas naves la mejor forma de descansar y relajarse”, asegura. Su empresa distribuye en el país Princess Yachts, una de las marcas del grupo Louis Vuitton Moët Chandon que cuenta con una amplia línea que incluye los de lujo y de placer, hasta los de pesca deportiva.

Elite Yachts es la compañía que más recientemente ingresó al mercado, con la representación de los yates alemanes Bavaria Yachtbau Gmbh y de los ingleses Fairline Boats. Su gerente, Carlos Tramontini, asegura que las marcas han tenido gran acogida desde su lanzamiento hace un par de meses y que ven en el mercado colombiano un gran potencial.

Además de los yates, los veleros y botes también han aumentado su demanda. Según un funcionario de Eduardoño, el crecimiento que registra el mercado colombiano animó a la empresa a crear un bote de lujo con recursos de ingeniería avanzada denominado Tuna 380, cuyo diseño básico cuenta con dos motores Yamaha F350 y una amplitud interna para un desplazamiento seguro.

La demanda de los colombianos por embarcaciones resulta auspiciosa para las compañías que distribuyen marcas internacionales de yates y veleros, y para los fabricantes locales de botes. La fiebre por los deportes y las actividades a mar abierto apenas comienza.

Yates de famosos

1. Dubai / Mohammed bin Rashid Al Maktoum

Tiene 162 metros de eslora y costó 250 millones de euros. Cuenta con helipuerto, un pequeño submarino, spa, cancha de squash y discoteca.

2. Eclipse / Román Abramovich

Cuenta con 163 metros de eslora y un costo cercano a los 500 millones de euros. Cuenta con piscina y sala de cine. Su tripulación es de 80 personas y su mantenimiento cuesta 80.000 euros al día.

3. Octopus / Paul Allen

Con 127 metros de eslora y un valor de US$254 millones. Cuenta con dos helipuertos, siete embarcaciones y un submarino para 10 personas, piscina, sala de cine y suelo de vidrio para que sus invitados puedan ver el fondo del mar.

4. A / Andrei Melnichenko

Su eslora es de 120 metros de largo y costó 250 millones de euros. Tiene una habitación principal de 240 metros cuadrados, y un amplio ventanal con vidrios a prueba de explosivos. Su ingreso solo se puede hacer con identificación biométrica.

5. Al Salamah / Abdul Aziz

Su eslora es de 139 metros y su costo alcanzó los US$200 millones. Tiene ocho cubiertas, helipuertos, salas de cine, hospital a bordo, piscina con techo de cristal. Su tripulación la componen 96 personas.
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