| 9/5/2014 9:00:00 AM

Tiempo de partir

No siempre los trabajos hacen felices a las personas y es bueno advertir las señales que indican que es momento de retirarse.

La típica frase de que “no eres tú, soy yo” no solo se aplica en las rupturas sentimentales. También viene como anillo al dedo cuando el empleo deja de ser divertido, el jefe no deja progresar a sus subalternos o el trabajo no enciende la llama de la pasión.

Algunas señales indican claramente que es hora de buscar otra oportunidad laboral donde no solo se sienta a gusto sino que pueda aportar más a la organización. Robert O’keane, consultor de búsqueda internacional de la firma Charles Francis Cooper, asegura que si se ignoran esos signos que evidencian que ya es hora de dejar ese trabajo, se corre el riesgo de vivir la vida con aburrimiento o sintiéndose obligado a seguir adelante.

Pablo Londoño, socio de CT Partners, considera importante tener en cuenta aspectos más allá de la felicidad. La oportunidad de asumir nuevas responsabilidades o trabajos retadores es clave para que una persona decida quedarse o irse de una empresa. Estas son algunas señales de que algo no está bien y es hora de partir a buscar nuevos retos profesionales.

1| Sin desafíos. Nadie quiere estar atrapado en una situación en la que no puede ganar. Su trabajo, además de permitirle mostrar sus capacidades, debe hacerlo sentir eufórico y desafiado. No hay nada que desmotive más que luchar en una batalla en la que no va a lograr nada.

2| Falta de interés. Robert O’keane dice que el trabajo debe generar compromiso. Si su mente está en toda parte menos en el lugar de trabajo, es posible que esta ya no sea su opción laboral. Si su posición actual no lo motiva, puede ser el momento de buscar una que lo haga.

3| ¿Desconfiado? Todo el mundo comete errores de vez en cuando, pero si esta situación se vuelve frecuente es probable que no quiera estar en ese puesto. Si duda de lo que está haciendo y no tiene confianza en su trabajo, es momento de cambiar de escenario.

4| Temor al trabajo.
Si teme el regreso a la oficina después del fin de semana, algo anda mal. El trabajo no tiene que ser el componente más emocionante de su vida, pero sí el que le brinde satisfacción y alegría.

5| A nadie le importa. Si tiene libertad, espacio para la creatividad y hasta empoderamiento, pero no le dan visibilidad, todo indica que su labor no es valorada. Nada peor que sentir que lo que se está haciendo es irrelevante, que a nadie le importa, empezando por el superior jerárquico.

6| Adiós al mal jefe. Es, de todas las evidencias, la que más le indica que no es un puesto para permanecer en él. Bien dicen que no se renuncia a las organizaciones sino a un mal jefe porque, desafortunadamente, en muchas ocasiones estas personas son mediocres, autocráticas y no permiten crecer.

7| No puedo con el discurso corporativo. Si no está de acuerdo con el discurso que se adorna de un recetario de valores que cuelgan en los pasillos y en la página web y que va en contravía de las realidades internas y de la forma como se toman las decisiones, llegó la hora de partir.
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